Home Deportes Fernando Carro, un tipo de barrio, subcampeón de Europa de los 3.000 metros obstáculos

Fernando Carro, un tipo de barrio, subcampeón de Europa de los 3.000 metros obstáculos

by editor

Cuenta Fernando Carro, con unos anillos olímpicos en el pecho y los nombres de sus dos entrenadores –Jesús del Pueyo y Arturo Martín– en la pierna izquierda, que pensó en tatuarse el número del distrito San Blas-Canillejas de Madrid para recordar a su gente, pero al final, con ese fin, optó por una frase. «No teníamos nada», se lee en su mano izquierda. En cada braceo está el barrio y en cada zancada, su infancia, cuando tenía que correr para evitar líos. Así quedó claro este jueves en los 3.000 metros obstáculos del Europeo, donde se llevó la plata con una carrera que fue puro coraje, pura calle. Como su beso al cielo en la meta: va por el hermano que murió cuando él sólo tenía seis meses. Hasta los últimos 600 metros concedió el ritmo lento que impuso el italiano de origen egipcio Yohanes Chiappinelli y cuando el gran favorito, el francés Mahiedine Mekhissi-Benabbad, rompió la carrera, se fue a por él. Era imposible. Pero lo intentó. Le siguió y le siguió y, cuando ya vio que no había manera, disfrutó de la plata como nadie hizo antes.

«No tenía que haber dejado al italiano coger tanto la iniciativa, tenía que haber estado más adelante. ‘No quiero sufrir’, le había dicho a mi entrenador. Y mira», comentaba en zona mixta, donde su alegría desbocada coincidía con la alegría tranquila de Bruno Hortelano.

Después deser décimo hace dos años en Ámsterdam, llegó su primera medalla internacional, la recompensa a su insistencia. Porque sólo un atleta muy, muy insistente habría vuelto aún más rápido después de su lesión en los Juegos de Río, de quedarse sin equipo y de casi abandonar el atletismo.

En una de las primeras rías de la primera eliminatoria olímpica, Carro se rompió la fascia -ya arrastraba una fascitis- y, aunque acabó la prueba por pundonor, aquello le perjudicó en la siguiente temporada. Una recuperación muy complicada le dejaron sin club, pues el New Balance decidió no renovarle, y un Mundial de Londres al que llegó demasiado justo, le arrebató la beca. Pensó en dejarlo, en dedicarse a otra cosa, pero al final tuvo una idea mejor: regresar al barrio. Optó por volver al Suanzes de San Blas, donde se crio, y, como agradecimiento, obtuvo una pared. Un día sus amigos le encerraron en el coche, le cerraron los ojos, y le colocaron frente a su club: allí un grafiti con su lema ‘Tirando del Carro’ señala hoy quien es el referente para los más pequeños.

De 26 años, amante de las motos antiguas y del rap, con Arturo Casado como ídolo de infancia, este año se ha dejado el pelo largo para expresar su nuevo ‘yo’. Un Carro capaz de correr como los más rápidos del mundo; un Carro capaz de soñar con los Juegos de Tokio. Después de su medalla de este jueves en el Europeo nadie le negará la beca y le lloverán ofertas de clubes de España. Aunque él, sea como sea, siempre volverá al barrio.

 

Fuente El Mundo

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