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Abandono a la Piscina Olímpica

by editor

La desactualización y abandono que caracterizan a las instalaciones del Complejo Garay-Vallarino, sede del Mundial de Natación de Guayaquil 1982, no permitirían que vuelva a albergar ni siquiera una competencia sudamericana, como sí ocurrió en 1939, 1964 y 1978. Hoy, dicho escenario está obsoleto.

Que al menos “la esencia (el agua y su calidad) está puesta”, esgrime la Federación Deportiva del Guayas respecto de los dos mal mantenidos complejos náuticos que administra (el otro es Cuatro Mosqueteros). Sin embargo, esa salvedad es insuficiente frente a las actuales exigencias de la Federación Internacional de Natación (FINA), preocupada además por la funcionalidad, modernidad, seguridad y de los montajes estructurales aledaños a las piscinas.

La justificación de la Fedeguayas, presidida por Pierina Correa, surge pese a que el ente que administra la tradicional Piscina Olímpica –situada entre las calles Hurtado, Mascote, Luque y García Moreno– gastó en mantenimiento $ 764.682,40 en 18 meses, lapso entre enero de 2017 y julio pasado.

Desde los exteriores del inmueble –cercado adicionalmente con una valla metálica que ha creado un corredor maloliente que no se limpia, y con guardias alertas ante algún extraño que intente acercarse– es notorio el pésimo estado de las sucias paredes que anticipan a quien ingrese lo que hallará.

Con lo que se exhibe adentro no hay posibilidad de que un veedor de la FINA o de la Confederación Sudamericana de Natación (Consanat) apruebe al escenario como sede de algún certamen internacional absoluto. Lo afirmó ayer a este Diario Jorge Delgado, presidente de la Federación Ecuatoriana de Natación (FENA): “El piso (de las piscinas) es muy bajo, las luces (del escenario) no son las adecuadas y la cabina de control no está actualizada”.

Precisamente, la FENA fue anfitriona este mes de la 38ª edición de la Copa del Pacífico. Pero el torneo se realizó en el Club Diana Quintana, en Samborondón, a pesar de la existencia de la instalación mundialista. “No está actualizado (el Garay-Vallarino)”, dijo Delgado.

La administradora de la Fedeguayas, Edith Rada, aseguró, no obstante: “Nuestros escenarios son pedidos por las (federaciones) ecuatorianas; quiere decir que están en mejores condiciones que otros”.

En esta misma línea, Correa defiende el regular uso de la Piscina Olímpica, que antaño fue cuna de nadadores ecuatorianos que llegaron a planos estelares a nivel internacional: “Otras delegaciones provinciales vienen a hacer bases de entrenamiento acá, topes de natación, antes de Juegos Nacionales. Tenemos una escuela permanente de natación”.

En efecto, circuitos, válidas y campamentos locales abundan en dicho complejo; mas hoy es imposible utilizar las cabinas de transmisión porque están devastadas en su interior; los escalones de acceso están partidos, paredes rayadas, hay desgaste en instalaciones eléctricas. Incluso, una señal de advertencia de peligro sugiere abstenerse de entrar a ellas.

Pese al maltrato, Correa cree que la Piscina Olímpica es “un referente (histórico) en la ciudad”, pero no la considera ‘patrimonio’, como llamó al coliseo Voltaire Paladines y a los estadio Modelo y Yeyo Úraga. Para Correa “la prioridad son los deportistas y el quehacer deportivo”, no los complejos, “porque la pintura es solo maquillaje”; es decir, “que (los menores) no solo vayan a un escenario a jugar, sino que se alimenten bien, tengan chequeos médicos, vitaminas, implementos, bases y demás”. (D)

FUENTE: EL UNIVERSO

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