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El Centro de Detención Provisional de San Roque y La Roca volverán a funcionar

by editor

La puerta metálica negra del Centro de Detención Provisional (CDP) de San Roque, en el Centro de Quito, volvió a abrirse hace dos semanas. Desde entonces, 40 hombres trabajan en dos turnos. De lunes a viernes limpian la maleza, el patio y los pabellones para recibir a 164 personas que serán llevadas del CDP de El Inca. ​ La decisión del traslado se tomó luego de que se detectara un hacinamiento del 157% en ese lugar. La semana pasada, este Diario reveló que en El Inca están recluidos 2 179, pese a hay capacidad para 845. Julio Ballesteros, viceministro de Atención a Personas Privada de la Libertad, confirmó a este Diario que con el traslado de los detenidos se intenta reducir la sobrepoblación a un 80%. Pero detrás también está el pronunciamiento a favor de los presos del juez Mauricio Estrella. En su fallo, emitido en septiembre de 2018, el magistrado dijo que los reclusos presentan enfermedades respiratorias debido al hacinamiento. De hecho, Ballesteros advierte que el exceso de detenidos originó cuadros infectocontagiosos (tuberculosis) y respiratorios (tos y gripe). El pasado martes 18 de diciembre de 2018, este Diario entró a las instalaciones del antiguo Centro de Detención de Quito, que dejó de funcionar hace cuatro años. Las paredes están despintadas y descascaradas. En el pequeño patio, ubicado cerca de la entrada principal, hay un altar en cuyo interior se ven girasoles plásticos y guirnaldas viejas amontonadas entre basura. Los baños fueron destruidos, otros están en desuso o llenos de tierra, escombros o botellas. Esta vieja edificación tiene capacidad para 200 personas. Por ahora, los grupos encargados de la limpieza recogen escombros. Con machetes y palas limpian, cortan y juntan la maleza. Quienes trabajan allí son presos que se acogieron al sistema de prelibertad. A cambio de las horas de trabajo no deben presentarse ante las autoridades durante un mes. Con escobas y recogedores quitan la basura de los pasillos. En ese grupo está Wilson. Ayer recordó que en el 2013 estuvo detenido en este lugar y que incluso participó de una fuga masiva de esa cárcel. Ahora cumple una pena de 10 años por un delito del cual prefiere no hablar. “Ahora este trabajito nos permite tener un poco de tranquilidad durante un tiempo”. Otra persona murmura que “el trabajo es duro pero que vale la pena”. Las paredes del vetusto centro aún conservan las imágenes de Vírgenes que colocaban los presos junto a sus camas de cemento. En un pasillo hay colchones que usaban los presos de San Roque. Las ventanas de los pabellones están rotas y los grafitis, ya ilegibles, decoran varias paredes. En el Ministerio de Justicia se dice que el tratamiento para quienes no han pagado pensiones alimenticias no es el mismo que para las personas procesadas penalmente. La misma situación se vive en Guayaquil. En el CDP de esa ciudad hay aproximadamente 180 detenidos por apremio. El hacinamiento es del 4%, pero Justicia advierte que es necesario separarlos de quienes han cometido delitos comunes. Los deudores serán trasladados a La Roca.

Fuente: El comercio

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