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Lourdes Tibán: El correísmo se tomó el levantamiento indígena

by editor

Una vez que el país retorna a la calma tras el retiro del decreto 883 que originó las protestas en Ecuador, la dirigente indígena Lourdes Tibán, exasambleísta de Pachakutik, el brazo político de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), desmarca a la mayor parte de su movimiento de los actos violentos que ahora son investigados por la Fiscalía como delitos de sabotaje y terrorismo; y señala al expresidente Rafael Correa y a sus seguidores -entre ellos un sector indígena- de estar detrás de un intento de desestabilización del régimen de Lenín Moreno. 

Tibán, en diálogo este martes con CityNoticias de Radio City, relató lo que vivió en la Casa de la Cultura de Quito, centro de concentración de los manifestantes indígenas, y cómo escapó de la capital de Ecuador a su provincia, Cotopaxi, para desde allí encaminar la salida a la crisis mediante el diálogo entre los manifestantes y el Gobierno de Moreno, con mediación de la Organización de Naciones Unidas (ONU).  

«Nosotros (los indígenas) jamás hemos actuado con vandalismo. Más bien mi vida estuvo en peligro en la Casa de la Cultura porque el correísmo se tomó el levantamiento indígena, el vandalismo vino desde el correísmo y eso no lo podemos tapar», dijo Tibán a la emisora en Guayaquil. 

Tibán habló de tensiones entre los propios indígenas, unos simpatizantes de Correa contra otros, como ella, que esperan verlo en la cárcel por los casos de corrupción que investiga la justicia ecuatoriana.

Ella coincidió con lo que hace tres días reveló otro líder de Pachakutik, Salvador Quishpe, quien denunció una intromisión correísta en las decisiones indígenas, y ofreció más detalles y nombres. 

«Sí, la manifestación indígenas estaba controlada por el correísmo. El jueves, mientras el cadáver (de un indígena) llegaba a la Casa de la Cultura en Quito casi me agreden allí adentro la gente infiltrada. Me voy a otro lado y comienzan a tomarme fotos y a decir: y esta por qué no grita, fuera Lenín». 

«Yo no sabía qué hacer porque yo no tenía ni palos ni piedras. Cuando me voy a sentar en la parte delantera, una señora se sienta a mi lado y comienza a insultarme, provocándome. Cuando habla Jaime Vargas (presidente de la Conaie) y dice: no voy a dialogar con el Gobierno, pido la renuncia del Presidente y que tapen las calles. Ahí me digo esto no está bien, me armo de coraje, me pasó el cordón (de seguridad), llego a la tarima y le digo: ‘Jaime, me preocupa tu intervención'». 

«En eso habla una señora Ulcuango, que es de las filas de la Alianza Indígena, que la formó Correa, así como preparó los CDR (Comités de Defensa de la Revolución) para controlar por barrios y sectores con gente militarmente armados, no nos olvidemos, y esa gente toma el micrófono para decir no hay que dialogar y hay que tomarse Carondelet».

Para Tibán, el correísmo quiso servirse del movimiento indígena y dañar la imagen del movimiento como consecuencia de lo primero. «Eso yo no lo iba permitir».  

«Entonces le hago entender a Jaime Vargas que la situación es grave, que el correísmo ha tomado el control. Luego de eso llamé al compañero Leonidas Iza y le digo: ‘tenemos que buscar el camino para dialogar porque esto va a terminar mal. Esto tenía que terminar con el éxito de derogar el decreto, no más, no hemos salido a tumbar un gobierno'». 

Indígenas que querían el diálogo eran señalados como vendidos 

¿Los dirigentes indígenas eran parte de un plan desestabilizador? Ellos no habían dimensionado eso, según Tibán.  «Solo decían que no, que Lenín tenía que derogar el decreto para sentarse a dialogar. Conversamos con varios dirigentes de las provincias y dije: ‘señores, no va a haber derogatoria sin diálogo, vamos a impulsar el diálogo'».

«Más tarde, Salvador Quishpe, mi esposo y otras personas más, por delegación de la Conaie, elaboran un documento y le dan a las Naciones Unidas abriendo el diálogo, pero inmediatamente salen las fichas de los correístas diciendo: ‘miren, la comisión política (de la Conaie) vendida acaba de pedir el diálogo a Lenín’. O sea, por todo lado los correístas trataron de joder el diálogo. Cuando entregamos la hoja de ruta a la ONU salen las caras de Guillermo Churuchumbi, de Raúl Ilaquiche (su esposo) y otros diciendo: ‘estos son los vendidos'». 

Así fue como se generaron las versiones contradictorias sobre posible diálogo entre el Gobierno y la Conaie.

Para nosotros el diálogo era el camino (a salir de la crisis) pero para la turba infiltrada en el movimiento indígena el objetivo era la caída de Lenín, eso el país lo tiene que saber. 

Un sector indígena simpatiza con el correísmo. Tibán, en su relato, identifica a un grupo indígena que sí quería la caída del Gobierno de Moreno y que espera el regreso de Correa a Ecuador.

«El jueves, cuando el cadáver de un compañero sale de la Casa de la Cultura a Pujilí, yo quiero salir y me topo con la gente de Alianza PAIS (el movimiento que fundó Correa y ahora se identifica como Revolución Ciudadana) con banderas en el cuello y me dicen: ‘ve esta vendida, ahora no pides la salida de Lenín, como gritabas contra Correa’ y me comienzan a agredir. Ahí se paran el prefecto de Cotopaxi (Jorge Guamán) y mi esposo y me hacen retirar, ‘¡Lourdes escápate!'». 

«Me puse un gorro y una chaqueta del guardaespaldas del prefecto y logro salir por la parte de atrás de la Casa de la Cultura. Escapé en el carro del prefecto hasta mi casa y desde allí empiezo a operativizar por todo lado impulsando el diálogo». 

¿Cómo se infiltran venezolanos y cubanos entre indígenas en Ecuador?

Tibán no sabe exactamente cómo ni cuándo llegaron al país, pero es testigo de que entre los agitadores había personas con acento caribeño, sin embargo, no actuaban solos, un sector indígena que simpatiza con Correa también actuó con violencia, afirma. 

«Desde el miércoles en la Montúfar y en la calle Guayaquil había gente con acento extranjero, pero también había gente de la Fenocin, no todos, pero es gente de Pedro De la Cruz ahí dentro, ¡no nos hagamos los locos! Y me dicen: ‘ve esta vendida, qué hace aquí gritando por el decreto, tiene que caer Lenín'». 

De la Cruz es un líder indígena de Imbabura (norte de Ecuador) que tras años de haber estado al frente de la Confederación Nacional de Organizaciones Campesinas, Indígenas y Negras (Fenocin) llegó a ser asambleísta por el partido de Correa y ahora es Parlamentario Andino.  

«Me decían cállate vendida, ya vas a ver que Correa va a volver. Les dije: volverá pero a la cárcel y casi me dan con un palo», sigue el retalo de Tibán sobre lo que pasó durante las violentas manifestaciones en Quito en los días previos al acuerdo que puso fin al caos. 

¡Enfrentar a la turba correísta, con la ignorancia que llevan de que fue el mejor presidente, ustedes no se imaginan lo que pasó en el levantamiento indígena! 

El acercamiento del sector indígena al diálogo se gestó desde Cotopaxi. «Gracias a Dios el viernes pude escapar por la parte de atrás de la Casa de la Cultura y me fui a la provincia (Cotopaxi) y desde allí se impulsó el diálogo para que ya se acabe todo esto porque yo sabía que el correísmo iba a seguir destruyendo Quito y culpándonos a nosotros. ¿De cuándo acá el movimiento indígena podía ir a Teleamazonas? ¡Jamás! ¿Cuándo la gente indígena ha hecho vandalismo? ¡Jamás! El movimiento indígena salió a tumbar un decreto, no al gobienro, porque si tumbábamos al gobierno los que aplaudían y hacían fiesta eran los correístas, un gobierno corrupto contra el que yo luché». 

Fuente: El Universo

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