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Olmedo y Cuenca, únicos equipos en romper hegemonía en el fútbol ecuatoriano

by editor

El 17 de diciembre de 2000 y el 8 de diciembre de 2004 son dos fechas que están grabadas a fuego en la historia del campeonato nacional de fútbol. En ambas se interrumpió  una hegemonía de Guayas y Pichincha, que entre 1957 y 1999 se repartieron todas las coronas.  

Olmedo sacudió al Ecuador futbolero en el inicio del nuevo milenio al acabar encima de El Nacional, Emelec, Aucas, Barcelona y Espoli en una liguilla que lo consagró monarca con dos fechas de anticipación. 

La vuelta olímpica la dio en Quito al igualar a 1 con Aucas tras una campaña excelente que se respaldó en individualidades de Jorge Corozo, Óscar Pacheco, Christian Camello Gómez, Marcelo Fleitas, Carlos Javier Caicedo, Wilmer Lavayen, Héctor Pipa González, Orfilio Mercado. El presidente era Eduardo Granizo y en la banca estaba un DT argentino que escribía el primer capítulo de una historia exitosa: Julio Asad. 

En el 2004, la tercera fue la vencida para el  Deportivo Cuenca, subcampeón de 1975 y 1976. En el estadio de Chillogallo, los morlacos vivieron su hora de mayor gloria. Ganaron 3-2 al Aucas, con goles de Walter Mamita Calderón, Marcelo Velazco y David Galgo Valencia y se llevaron el título nacional.

Javier Klimowicz, Carlos Ventarrón Quiñónez, Damián Lanza, Giancarlos Ramos, Carlos Hidalgo, Pablo Arévalo y una notable pareja de zagueros centrales conformada por Raúl Pavito Noriega y Segundo Matamba fueron la base azuaya.

El DT de los campeones era el Turco Julio Asad. 

«En el 2000 ganamos el título porque se  respetaron  procesos»

Marcelo Fleitas llegó con el nuevo siglo a Ecuador. No hubo cobertura mediática a su arribo porque el uruguayo venía del modesto club Leandro Alem, de la primera división B de Argentina (segunda categoría) y porque el zaguero  lo hacía para unirse al Olmedo de Riobamba, club de escaso protagonismo en sus presencias en la serie A. 

Pero en ese 2000, Olmedo, Fleitas y un grupo de futbolistas protagonizaron un suceso histórico: acabaron con la hegemonía de Guayas y Pichincha, las potencias que se repartían títulos desde la primera edición del certamen, en 1957.

La clave para que Olmedo, subido a  la cumbre del Chimborazo, ya coronado viera hacia abajo a todos sus rivales estuvo en  “respetar procesos”, le dijo Fleitas a este Diario, por vía telefónica, desde Buenos Aires. “El club  venía de un proyecto a largo plazo y con un alto nivel dirigencial, cosa  que no hay que olvidarse porque Eduardo (Granizo, presidente en esa época) tenía ya un par de años al mando. Mantuvo una base y  contrató a extranjeros que se adaptaban a un sistema. Creo mucho en los procesos y Olmedo los respetó”.

Fleitas, quien luego militó en Barcelona y Emelec, y jugó por la Selección, ahondó en la razón que cree principal para que Olmedo haya sido campeón hace 19 años. “Se pudo mantener una base de jugadores durante tres o cuatro años, fueron bien elegidos los foráneos, que se acoplaron a los nacionales. Todo eso hace ver más simples las cosas, cuando hay éxito. Es una lástima que  los técnicos dependan de los resultados, que los procesos a largo plazo se vayan alejando de las instituciones”.

Revela que el técnico Julio Asad lo convenció de venir a Ecuador. “Julio es un técnico ganador, le debo muchísimo. Yo no dudé cuando me dijo para ir a jugar en Ecuador”. 

De la posibilidad de que otro outsider instale su nombre entre los monarcas nacionales, Fleitas opinó: “Sería bueno que Macará logre el título. Ha tenido regularidad en todo el año, pero no podemos asegurar que la tenga en los playoffs, donde tal vez se encuentra con un Emelec que irá con todo”.

  “Ojalá Macará pueda mantener la regularidad, pero si se mide  a Emelec, lo siento pero es mucho más fuerte el cariño que les tengo a los azules”, confesó el extécnico de los  eléctricos. 

‘Teníamos  jugadores que ya sabían  lo que era ser campeones’

El férreo dominio futbolero de Guayas y Pichincha pudo ser cortado antes de que en el 2000 lo hiciera Olmedo. Fue el Deportivo Cuenca el que le causó dolores de cabeza a las potencias locales en 1975 y 1976, temporadas en las que fue subcampeón (detrás de Liga de Quito y El Nacional, en ese orden).

Las huestes morlacas que lideraba Ángel Luis Liciardi –un goleador despiadado–, al que secundaban Agustín Messiano, Aldo Villagra, Fausto Klínger, Jorge Vélez, Donald Iván Garza Caicedo,  José María Gatti, Gonzalo Castañeda y otros históricos se quedaron cerca de la hazaña, pero les señalaron el camino los colorados del 2004.

El exvolante Carlos Hidalgo ya sabía lo que era ser campeón cuando llegó al club azuayo. Se había coronado en el 2001 y 2002 con Emelec y ahora le cuenta a este Diario las razones de la coronación del Cuenca hace 15 años. “Hubo muchos factores mezclados, empezando desde la parte institucional, los jugadores, el cuerpo técnico y lo económico. En aquella época el  Cuenca tenía un gran equipo integrado por algunos futbolistas que llegaron de clubes donde habían sido protagonistas”, dijo el Huancavilca.

Hidalgo citó otro aspecto que favoreció al Expreso Austral: “Tuvimos el apoyo de toda la ciudad. Hubo dos buenos  técnicos  como Daniel Córdoba, que armó el equipo, y luego el Turco (Julio Asad) concretó el sueño de ser campeones.

El ahora entrenador de su escuela de fútbol en Portoviejo relata que cuando los morlacos se acercaban al título no hubo nervios. “Es ansiedad lo que se vive en momentos decisivos, hay que buscar un equilibrio. Siempre se debe luchar contra factores como ese. Eso depende mucho de la jerarquía y de la personalidad del futbolista”, agregó el exmediocampista.

Hidalgo, de 40 años, estima que Macará puede aspirar a ser campeón, sin embargo, cree que el sistema del torneo podría  ser “injusto” con la buena campaña ambateña. “Macará tiene  un buen técnico ecuatoriano (Paúl Vélez) y jugadores que sin ser  de renombre  han demostrado que marcan diferencias. Pero el formato de campeonato es complicado”, insistió.

Hidalgo agregó: “En  playoffs puede pasar cualquier cosa. Podría enfrentar a Emelec y ahí puede haber un desnivel. No siempre gana el que anda mejor. Si Macará  gana el título, sería  muy bueno. Ya hubo campeones de Riobamba, Cuenca y ahora esperemos que Ambato  se sume a la lista”.

Fuente: El Universo


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