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Síndrome de intestino irritable: síntomas y causas

by editor

Todas las personas experimentan de manera natural síntomas como dolor abdominal, flatulencia, distensión y dolor abdominal leve. Son parte de las funciones habituales del tracto digestivo. Sin embargo, si se agudizan y se les suman cambios como estreñimiento y diarrea, sensación de evacuación incompleta y exceso de gases sin mejoría, debe ponerle atención, pues podría tratarse del síndrome del intestino irritable (SII).

¿Qué es el síndrome del intestino irritable?

El SII afecta al intestino grueso (colon) y es considerado   una de las enfermedades más frecuentes en la práctica clínica gastroenterológica. Es más predominante en las mujeres y adultos jóvenes, aunque le puede suceder a cualquier persona desde la adolescencia.

Causas del síndrome del intestino irritable

A pesar de que el origen aún está en debate, los expertos consideran que es multifactorial, influenciado por aspectos psicológicos como el estrés, la depresión y la ansiedad, y ser catalogada como una enfermedad funcional, es decir, de origen emocional y no orgánico o físico.

Otras posibles causas

La intolerancia a alimentos como la lactosa, así como la alteración de las bacterias en el intestino también pueden ser desencadenantes. “En el tracto digestivo existen bacterias que intervienen en actividades metabólicas y la absorción de nutrientes. Cuando se produce un desequilibrio en esta flora normal o hay un sobrecrecimiento bacteriano, entre otras causas, esto puede provocar distensión, dolor, gas y alteración de la frecuencia evacuatoria”, aclara la Dra. Haydeé Alvarado, gastroenteróloga y endoscopista ecuatoriana, especializada en Brasil.

Para la Fundación Española del Aparato Digestivo, el SII también se da en pacientes con enfermedades que afectan la motilidad intestinal, como la diabetes, la hipersensibilidad visceral, las alteraciones en la microbiota intestinal y la microinflamación de bajo nivel de las células del intestino.

Sin embargo, nuevas investigaciones dan luces de que su verdadero origen es otro. El estudio médico-científico ‘Detección en vivo de la microinflamación de la mucosa colónica a través de la sonda de endomicroscopia láser confocal (p-CLE) en pacientes con síndrome de intestino irritable (SII)’ revela una causa orgánica.

“Estamos cambiando un paradigma enorme en el mundo entero sobre el SII y dando un giro en el diagnóstico y la terapéutica Hoy considerada una enfermedad funcional, en donde, aparentemente, todo está ‘normal’, pero es más que eso. Con la endomicroscopia confocal se puede determinar que existe inflamación en la mucosa a nivel microcelular; sí hay una causa física”, detalla el doctor Carlos Robles-Medranda, gastroenterólogo y endoscopista intervencionista, director del Instituto Ecuatoriano de Enfermedades Digestivas (Ieced), premiado en el Congreso Mundial de Gastroenterología 2017 por el trabajo en mención.

Diagnóstico y síntomas del síndrome del intestino irritable

De acuerdo con los criterios de diagnóstico y tratamiento de trastornos gastrointestinales funcionales Roma IV, la persona debe tener:

1Dolor abdominal recurrente, al menos una vez por semana, durante los últimos tres meses.

2. Dolor relacionado con la defecación, cambios en la frecuencia y forma (apariencia) de las deposiciones.

3. Dolor iniciado al menos seis meses antes del diagnóstico.

Una vez determinada la sospecha de la enfermedad, se envía al paciente a hacerse exámenes: hemograma completo y análisis de orina y heces, en busca de una etiología o causa de tipo orgánico que esté causando estas molestias (parásitos). Estos ayudarán a descartar que la causa sea funcional (psicológica-emocional) o que se trate de algún otro mal digestivo.

Una vez barajadas las posibilidades y, dependiendo de los resultados de los exámenes, la edad de los pacientes y sus antecedentes (cáncer de colon, SII), se lo encamina a hacerse pruebas endoscópicas. Es básica la colonoscopia con toma de biopsias, que ayudará a verificar si existen cambios en la estructura de la pared del colon.

Sin embargo, la endomicroscopia confocal aumenta mil veces el tamaño de la imagen y utiliza un microscopio en vivo. “La usamos cuando se sospecha de un caso de SII, evitando así la toma de biopsia en mucosa sana”, detalla el doctor Robles-Medranda.

Tratamientos paliativos del síndrome del intestino irritable

Al momento no existe un tratamiento específico para el síndrome del intestino irritable. Sin embargo, los galenos intentan aliviar el malestar de los pacientes. Si el síntoma predominante es la diarrea, se recetan medicamentos para mejorar la consistencia de las heces y hacer la dieta Fodmap. 

Al contrario de lo que sucede si se padece de estreñimiento, que se calma con laxantes o mejorando la dieta, añadiendo fibra a la alimentación. En caso de que el dolor sea el síntoma predominante, se pueden utilizar antiespasmódicos.

Se recomienda eliminar los carbohidratos simples (gaseosas y dulces), evitar la cafeína, las grasas y hortalizas (alcachofas, espárragos, remolacha, brócoli, col, cebollas, lentejas y garbanzos), puesto que empeoran las molestias.

En casos extremos, se recomienda eliminar de cuatro a seis semanas la fructosa, presente en ciertas frutas (manzana, pera, mango, sandía, enlatados, zumos, miel y sirope de maíz), así como la lactosa (leche, helados y quesos), los azúcares polialcohólicos (cereza, lichi, ciruelas, ciruelas pasas, coliflor, aguacate) y los edulcorantes (sorbitol, manitol, xilitol).

Queda una pregunta: ¿El SII puede terminar en cáncer? A pesar de que este síndrome afecta al intestino grueso, no desencadena en ninguna enfermedad catastrófica.

Dieta y nutrición para el síndrome del intestino irritable

El médico gastroenterólogo y el nutricionista pueden guiarlo a una dieta similar a esta:

–Desayuno: colada de avena o leche deslactosada, pan integral o cereal integral con queso bajo en grasa y deslactosado (tipo cottage), clara de huevos revueltas o en tortilla.

–Media mañana:  un durazno y agua.

–Almuerzo: arroz integral, filete de pescado a la plancha o al vapor, puré de zanahoria blanca o papa y agua.

–Media tarde: yogur  desnatado, agua.

–Merienda: filete de pechuga de pollo a la plancha, papa al horno, vegetales al vapor: vainitas y zucchini aderezados con aceite de oliva; té aromático.

Fuente: El Universo

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