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Receta urbanista para la ciudadela 9 de Octubre

by editor

Expertos sugieren transformar las veredas, calles y parques de la ciudadela 9 de Octubre.  Hay aceras angostas y sin sombra.

Daniel Coronel, de 37 años, lamenta ver cómo el barrio donde vive su abuela, la ciudadela 9 de Octubre, ubicada en el sur de la ciudad, ha cambiado tanto con el pasar del tiempo.

Antes, recuerda sentado en el Parque de la Madre, uno de los puntos emblemáticos del vecindario, la vida barrial existía y se la disfrutaba. “Crecí prácticamente aquí e hice muchos amigos. En las tardes salíamos, nos íbamos de excursión a los parques e incluso caminábamos hacia los que quedan en la ciudadela Pradera 3 (adjunta al barrio). Todos los días había algo que hacer. Pero ahora…”. Ahora, manifiesta, no se ve a los adultos, ni a los niños en las calles. “Vengo tres veces por semana, a veces duermo aquí y todo se apaga a las 20:00”, comenta.

La delincuencia y el consumo y venta de drogas en el sector tienen atemorizados a los residentes. La arquitecta Gina Faggioni, quien habita en el lugar desde hace 50 años, lo confirma, enumerando al menos los últimos diez robos que se le vienen a la mente, incluido el de su hijo, a quien por quitarle las cosas hasta lo golpearon.

“Las aceras no están diseñadas para ser amigables con el peatón. Tampoco hay sombra, árboles y mobiliario urbano que invite a los ciudadanos a compartir”.Óscar Valero, arquitecto y urbanista.

“En la ciudadela 9 de Octubre todos nos encerramos por miedo. No se puede andar en bicicleta, no se puede caminar. Hay zonas oscuras, grises”. ¿Qué hacer para recuperar el entorno y, con ello, el espacio público? Faggioni hace hincapié en iluminar las avenidas principales y peatonales con luces tipo led y mejorando las áreas verdes que, “aunque escasas”, merecen ser recuperadas a fin de ver nuevamente a las familias en ellas.

Y no solo eso. Para el arquitecto y urbanista Óscar Valero, teniendo en cuenta las dimensiones que tienen las vías, a su juicio, “extremadamente anchas, en relación a la cantidad de vehículos que por allí transitan”, resulta indispensable que las autoridades realicen un estudio que confirme cuál debe ser la dimensión ideal para que el sobrante sea destinado a las aceras, hoy planas, sin las rampas necesarias (lo que dificulta el paso a las decenas de adultos mayores que allí residen), ni mobiliario urbano que invite al residente a sentarse o compartir con familiares o vecinos.

“En la ciudadela 9 de Octubre hay peatonales grises, solo de cemento, donde podrían instalarse puntos de sombra que sirvan también de encuentro. Igualmente se podrían crear huertos comunitarios, que darían color al entorno; y a los residentes una razón para apropiarse y preocuparse de su espacio público”, piensa.

“Hay que convertir espacios grises en verdes, luego estos hay que conservarlos. Hay que hacerlo en este barrio y en todos los de la ciudad, donde se percibe lo mismo”. Xavier Flores, abogado constitucionalista y máster en políticas públicas.

Valero -y en ello coincide el planificador urbano Carlos Jiménez- hace hincapié además en el hecho de desarrollar un estudio que confirme qué tipo de residente es el que integra el barrio para, partiendo de allí, cubrir sus necesidades.

“Hay que darle un nuevo uso al parque, ya que no está siendo visitado. No es lo mismo tener un parque deportivo, que uno infantil o memorial. Hay que hacerlo atractivo para el público que más lo necesita”, dice Valero, quien lamenta que hoy algunos de ellos -como el Parque de la Madre- permanezcan abandonados. Y hasta con grafitis y colillas y restos de sustancias, recalca la residente Adriana Rendón, quien habita en la calle 46D SE.

“El sistema ha obligado a los residentes a migrar y vivir en cárceles de lujo (pequeñas, pero más seguras); que en su barrio, que puede tenerlo todo si se lo recupera”. Carlos Jiménez, planificar urbano y regional

A decir de Jiménez, quien considera que todos estos “detalles” son los que han obligado a los residentes a migrar hacia otros sectores de la ciudad, es importante también invertir en la señalética adecuada y equipamiento urbano.

“En la 9 de Octubre se debe hacer un catastro de todos los negocios que integran el área para saber qué les hace todavía falta…”. Incluso, agrega Valero, con esa información se podría ver si es necesario incrementar el número de determinados negocios para reactivar la vida del barrio.

Cafeterías grandes que den cabida al adulto mayor y un centro de terapia para este mismo grupo de personas; así como parques que permitan interactuar de verdad a los niños. Es decir, con más juegos, una pista para patinar o andar en bicicleta, sería perfecto”, detalla Rocío Vera, habitante.

Sobre la ciudadela el abogado constitucionalista Xavier Flores, máster en Políticas Públicas, sugiere que el barrio debe mejorar e incrementar sus áreas verdes, “como en toda la ciudad”.

La recomendación no puede ser otra que una general a Guayaquil, que es una ciudad exageradamente caliente. El vecindario, que inicialmente fue una sabana, requiere de espacios naturales, quizás de techos o terrazas verdes, que podrían surgir si la autoridad le da los incentivos adecuados para que opten por esa transición”.

“Creo que en las construcciones altas (que no son muchas) se debería optar por ese cambio. Sería fabuloso”, advierte, al asegurar que asimismo es viable promover que todas esas zonas y espacios de cemento abandonados, se vuelvan a arborizar, con especies que no solo sirvan de techo, sino que oxigenen el área y llenen de color las cuadras.

FUENTE: EXPRESO

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