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Detectar y tratar el cáncer de mama durante la pandemia

by editor

La detección temprana del cáncer de mama antes de que aparezcan los síntomas o signos de la enfermedad es un paso básico para tomar las medidas de tratamiento necesarias. Durante una pandemia, las pruebas y el tratamiento pueden estar en riesgo.

En un estudio hecho hace un año por un equipo médico del Ministerio de Salud, se advierte: “Al tratarse de un grupo de pacientes vulnerables por el compromiso inmunológico que el cáncer o su tratamiento produce, se ven inmersas múltiples consideraciones éticas sobre el inicio, suspensión o retraso terapéutico a través de la evaluación del riesgo, beneficio y seguridad para los grupos específicos de pacientes y la responsabilidad de los profesionales en la prescripción de los tratamientos oncológicos”.

“El riesgo que tiene un paciente con cáncer de contagiarse con SARS-CoV-2 realmente no es muy claro, sin embargo al momento parece que son más propensos a una enfermedad más severa, por lo que se deberá sopesar el riesgo versus el beneficio del manejo integral, más aún su prevención se convierte en la primera línea de control”, se añade en la investigación.

El cáncer es un “grupo de enfermedades relacionadas”, según lo define el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés). En ese país, es el segundo tipo de cáncer más frecuente en las mujeres. Consiste en la conformación de células malignas (cancerosas) en los tejidos de la mama.

De ahí que el Grupo de Trabajo sobre Servicios Preventivos de Estados Unidos sugiere: “las mujeres entre 50 y 74 años de edad, que tengan un riesgo promedio de cáncer de mama, se hagan una mamografía cada dos años. Las mujeres entre 40 y 49 años de edad deben hablar con su médico u otro profesional de la salud sobre cuándo deberían comenzar a hacerse mamografías y con qué frecuencia. Las mujeres deberían sopesar los riesgos y beneficios de las pruebas de detección para decidir si deben empezar a hacerse mamografías antes de los 50 años de edad”.

Cómo se detecta el cáncer de mama

Existen al menos dos pruebas principales: mamografía y resonancia magnética. La primera consiste en hacerle radiografía a las mamas y es considerada la mejor manera de detectar el cáncer para la mayoría de mujeres, sobre todo en las etapas iniciales, cuando es más fácil de tratar y antes de que cause síntomas o se pueda palpar bultos o algún cambio.

En el caso de la resonancia magnética suele realizarse junto a la mamografía en casos más avanzados. Podría pasar que una resonancia muestre un “resultado anormal aun cuando no haya cáncer”, advierte el mencionado grupo.

Mientras, el Instituto aclara que estas pruebas no provocan otras enfermedades ni la muerte. Para decidir cuál hacer, generalmente se evalúan aspectos como la edad de la persona, antecedentes familiares y si la mujer ha estado expuesta al estrógeno, como consecuencia de los antecedentes de reproducción, si ha tenido una terapia hormonal para síntomas de menopausia, si se ha hecho radioterapia en mamas o pecho, y si consume bebidas alcohólicas.

Tratamiento del cáncer de mama en pandemia

Las personas con cáncer deben mantener las mismas medidas de bioseguridad que se recomiendan para toda la población. El Ministerio señala que, además del lavado frecuente de manos, uso de mascarilla y distanciamiento físico, se sugiere que las consultas médicas sean virtuales y que se ponga atención si se desarrollan síntomas como fiebre, tos, disnea, escalofríos, mialgias, cefalea, diarrea, náusea, vómito y rinorrea, después de dos semanas de haber tenido contacto con alguien que tenía covid.

Recomendaciones en caso de sospecha o confirmación de covid

El Ministerio hace las siguientes recomendaciones para los pacientes oncológicos en caso de presentar síntomas pero no ser un caso confirmado, y en caso de que una prueba haya dado positivo para covid:

  • Sospechoso sin síntomas de gravedad. – Llamar al 911 o al 171 para que se gestione una prueba a domicilio. Mantenerse en aislamiento en su domicilio hasta tener el resultado. Si da positivo, guarde cuarentena por 14 días (desde el inicio de los síntomas) en un espacio ventilado y evitar el consumo de fármacos antiinflamatorios no esteroides (Aines);
  • Sospechoso con síntomas de gravedad. – Evaluación inmediata en hospitales, solicitada a través del 911 o 171. Se le tomará la prueba para detectar covid y se procederá a la hospitalización;
  • Caso confirmado sin síntomas de gravedad. – Se aplican las mismas recomendaciones del caso de aquellas personas sin síntomas de gravedad: confinamiento en domicilio por dos semanas;
  • Caso confirmado con síntomas de gravedad. – También deberá solicitar la evaluación inmediata en un hospital para que reciba atención médica

“Además del aislamiento social y reducción del número de visitas a las unidades oncológicas, es de gran importancia identificar los riesgos que le anteceden antes de iniciar el tratamiento; debería categorizarse al paciente para priorizar la terapia acorde al grupo etáreo, tipo de cáncer, etc; hacer ajustes de tratamiento como cambios de regímenes sistémicos intravenosos a orales, de ser posible o si se puede o no diferir la terapia”, aclara la Secretaría de Estado.

Su estudio recomienda que, en caso de cánceres de mama inflamatorios y localmente avanzados, se aplique terapia neoadyuvante, es decir, aquella que se aplica previamente a un tratamiento principal (terapia hormonal antes que la radioterapia, por ejemplo). Sin embargo, se insiste en que la decisión final dependerá de la evaluación médica de cada caso.

“Debería establecerse estrategias de sustitución terapéutica como por ejemplo terapias endócrinas para pacientes con cánceres hormono sensibles (cáncer de mama con receptores endócrinos; cáncer de próstata), en relación a la quimioterapia se podrían implementar los períodos de descanso terapéutico para pacientes adultos mayores con enfermedad estable o en respuesta. De ser posible la terapia oral se considera una alternativa cierta en reemplazo de la endovenosa”, se añade en la investigación.

Riesgo de suspender los tratamientos oncológicos en la pandemia

La ginecobstetra Ximena Zurita refiere que se calcula que la mortalidad de las mujeres que suspenden el tratamiento contra el cáncer durante la pandemia, por diversas causas, podría aumentar 26 %. “Es muy importante el tratamiento y la continuidad del mismo; estos van a impactar de una manera increíble en la sobrevida de la mujer”, señala.

“Por ejemplo, el oncólogo y el cirujano tienen que valorar qué subtipo (de cáncer) es porque no todas deben operarse. En algunas se podrá decir ‘esperemos la cirugía, habrá que postergar hasta que usted se vacune’. O habrá otros en los que el cirujano diga ‘usted debe operarse ya’”, explica.

“Lo importante de este tiempo es que la mujer haga conciencia de que estuvo justo en el camino de diagnóstico o del tratamiento y hay que empoderarnos de nuestra salud, saber qué es lo que debo hacer en este momento, de una manera inteligente, con mucha sabiduría, restando los riesgos de contagio de covid, pero hay que retomar ese proceso y ese camino”, insiste.

Zurita se refiere a los medicamentos, que podrían faltar en tiempos de pandemia, y aconseja que la paciente no deje de ir a la consulta médica, porque el especialista le puede indicar qué hacer hasta que se consigue la medicina. Lo importante es que sea consciente del estado de la enfermedad y el tratamiento a seguir.

En este punto se refirió al miedo o tabú que puede existir respecto a conocer el resultado de exámenes. Por eso insta a poner atención a ciertas señales: la piel se pone como los poros de la corteza de la naranja, si el pezón se retrae (como si se lo halara hacia adentro de la mama), aparece una bolita en la mama o la axila (ahí es necesario acudir a mastología o ginecología para que se haga un examen).

El cáncer de mama en las etapas iniciales no tiene síntomas, recuerda la médica, es poco probable que se encuentren bultos en la mama. Por eso ahí es aconsejable hacerse la mamografía y no esperar a las señales anteriormente mencionadas.

Finalmente, ella aconseja cambiar el estilo de vida: hacer ejercicio, dejar el alcohol y mejorar la alimentación (lo antioxidante, como la vitamina C y el Zinc, ayudan a prevenir), como formas de prevenir esta enfermedad.

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