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Resuelto el misterio de las momias del Tarim

by Jaime De La Cruz

Los científicos han descifrado completamente el ADN de las momias de Tarim: cuerpos momificados de 3.800 años, encontrados a principios del siglo XX en el noroeste de China. Resultó que las momias genéticamente no pertenecen a los indoeuropeos, sino a un grupo aislado único de descendientes de los antiguos cazadores-recolectores euroasiáticos. Los resultados de la investigación se publicaron en la revista científica Nature.

“La arqueogenética ha estado buscando durante mucho tiempo rastros de las últimas poblaciones de los antiguos euroasiáticos del norte. Es importante comprender mejor la historia genética de Eurasia central. Encontramos uno de esos grupos de personas antiguas en el lugar más inesperado”, dijo uno de los autores del estudio, el profesor de la Universidad de Seúl, Chon Chungwon.

Las llamadas momias de Tarim fueron encontradas a principios del siglo pasado en la depresión de Tarim, gracias a la expedición del viajero británico Mark Stein y el geógrafo sueco Sven Gedim. Los cuerpos momificados corresponden a los antiguos agricultores que vivieron en el noroeste de la China moderna entre hace unos 3 000 a 4 000años.

El estudio de momias y artefactos encontrados cerca de ellas ha generado mucha controversia sobre su origen. Una de las hipótesis, que se basó en los rasgos caucásicos de algunas momias, señala que estas, pertenecían a uno de los pueblos indoeuropeos que emigraron de las estepas entre los mares Negro y Caspio. Según otra hipótesis, estas momias fueron dejadas por pobladores locales o migrantes del este.

Los científicos han tratado previamente de resolver estas disputas, pero debido a la mala conservación de las muestras, solo se pudo extraer y restaurar una pequeña parte del genoma de las momias. Los avances en tecnología han permitido a Chung Chungwon y sus colegas, enfrentar este desafío. Descifraron el ADN de 18 momias de Tarim, así como de cinco personas supuestamente contemporáneas que vivían en la vecina llanura de Dzungar. Los científicos han reconstruido completamente sus genomas y los han comparado en detalle entre sí.

Al final resultó que, las momias pertenecían a una población única que no estaba asociada ni con los pueblos indoeuropeos, ni con los grupos de agricultores del este de Asia. Además, el análisis genético mostró que los parientes más cercanos de este pueblo eran antiguos cazadores-recolectores que vivían muy al norte, frente a las orillas del lago Baikal y en el norte de las estepas euroasiáticas.

Los representantes de este grupo de personas, los llamados “antiguos euroasiáticos del norte”, habitaban una parte significativa del norte de Eurasia al final de la Edad de Hielo, incluidas muchas regiones de la Rusia moderna. Posteriormente, fueron asimilados o exterminados por otros pueblos. Sus rastros han sobrevivido solo entre algunos de los pueblos indígenas del sur de Siberia y los indígenas de América del Norte.

El análisis de los genomas de las momias de Tarim indica que un pequeño grupo de “antiguos euroasiáticos del norte” emigró al sur y se estableció en la cuenca del Tarim. Allí se encontraron en un aislamiento genético, pero no cultural, de otros pueblos de Eurasia. Este último, según Chon Chunwon y sus colegas, explica por qué hay tantos elementos de Asia Occidental y Asia Oriental, en la cultura y la dieta de los habitantes de esta región.

Los científicos esperan que más excavaciones y análisis genéticos, ayuden a comprender el motivo por el que los habitantes de la depresión del Tarim o los pobladores de las regiones vecinas de Eurasia, no dejaron rastros en su genoma.

Foto: Cortesía.

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