Home Editorial Parques de Guayaquil invadidos por lavacarros

Parques de Guayaquil invadidos por lavacarros

by Jaime De La Cruz

Por: Emilio Ruiz Ortiz


¡Buenos días país!

La ciudad que en algún momento ganó título de “Perla del Pacifico”, de a poco se va convirtiendo en una especie de hotel ambulatorio y maloliente, donde impera la ley del TALIÓN, porque nadie respete a nadie.

El ingreso de extranjeros del norte y del sur que se instalan en la ciudad, que duermen por las noches en portales con sus hijos y que durante el día deambulan por calles y plazas, es un mal que parece no tener remedio. Por otro lado, un clamor ciudadano se está haciendo presente en contra de quienes se adueñaron de la vía pública para lavar carros a cualquier hora del día, sin respetar que las aceras y peatonales son lugares para el tránsito normal de niños y mayores que buscan esparcimiento del espíritu.

No es justo que la abogada Cynthia Viteri, no se haya enterado todavía de algo que está afectando al ornato de la ciudad, y que su director de Justicia y Vigilancia no haga respetar la ordenanza municipal. Este desorden que ocasionan los “lavacarros”, también tiene colmada la paciencia de quienes habitan desde hace muchos años en ciudadelas como “Martha de Roldós y Juan Tanca Marengo.

Los moradores de estos lugares dicen estar indignados porque los parques recién construidos y pintados con dinero del pueblo, están dando una imagen pueblerina, donde la peor parte la llevan quienes tienen la mala suerte de pasar por el lugar, donde se enredan con los cables de agua y energía eléctrica que regados por el piso.

Señora Viteri, los porteños nacidos y criados en esta ciudad le pedimos de favor, que profesionalice a su policía metropolitana. Sus elementos no parecen estar capacitados para resolver ningún problema de índole callejero.

Y si no le alcanza el presupuesto municipal para lograr este objetivo, pídale “una manito” al señor Gobernador de la provincia, para ver si juntos con la Policía Civil Nacional, logran ponen en vereda a estos malos ciudadanos, que hacen lo que mejor les viene en gana con la bendita vía pública.

Related Articles