Home Comunidad Centros de diversión nocturna resurgen luego de gran crisis que dejó la pandemia

Centros de diversión nocturna resurgen luego de gran crisis que dejó la pandemia

by Jaime De La Cruz

Levantarse, así sea desde cero. Esa es la consigna que se ha convertido en el denominador común de distintos negocios de una Guayaquil que recobra su ritmo. La lista la integran los del ocio nocturno, uno de los sectores que más ‘puñaladas’ recibió como consecuencia de la crisis que generó la pandemia por la COVID-19. Sobresalen aquellos locales tradicionales que dijeron adiós; pero que, finalmente, decidieron reabrir sus puertas y encender las noches.

El resurgir de los motores de la diversión ha hecho que trabajadores, universitarios o bohemios, vivan un auténtico carrusel de emociones. A muchos les traen buenos recuerdos. En estos lugares conocieron a sus parejas, sobrellevaron su primera borrachera o cantaron a viva voz ese clásico noventero, pues los establecimientos que ahora reabren tienen más de 30 años de funcionamiento en la urbe.

Uno de ellos El Colonial, famoso bar situado en las calles Rocafuerte e Imbabura, que cerró cuando se decretó la emergencia sanitaria, hace casi dos años. Hace dos semanas ‘resucitó’ en la segunda planta del pintoresco espacio donde monigotes de emblemáticos personajes saludan a los transeúntes.

Entre las figuras están las de León Febres Cordero, Armando Romero Rodas (que muchos lo confunden con el exalcalde Jaime Nebot), Alberto Spencer, mientras que en el interior sobresale la extravagante Celia Cruz y el mítico Cantinflas.

Durante el tiempo que estuvo cerrado el negocio, que abrió sus puertas en 1982 y cuyos primeros clientes fueron los alumnos de la Espol, se realizó una venta de garaje, dejando nostalgia en las almas festivas. Fue entonces que María José Salinas, hija de los propietarios, tomó las riendas y no dejó que El Colonial muera. “Decidí recuperar la tónica de lo que fue el sitio; su tradición, y mantener vigente lo guayaco”, cuenta Salinas, al recordar que este resurgir significó adquirir créditos y tumbar una pared para ampliar el escenario, donde se pasean los meseros ataviados con guayaberas y sombreros de paja toquilla.

En la zona rosa, atienden menos de diez negocios, y es por esto que Salinas y otros administradores sugieren que el Municipio promueva una reactivación integral. Es decir, que aproveche las cafeterías, restaurantes y discotecas que hay tanto en la Rocafuerte, Mendiburo y en la recién regenerada Panamá, para que se forme una especie de circuito turístico y, por supuesto, de diversión nocturna.

Foto: Cortesía

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