Home Internacionales Búnkeres albaneses diseñados para un ataque nuclear, dan paso al mar

Búnkeres albaneses diseñados para un ataque nuclear, dan paso al mar

by Jaime De La Cruz

La dictadura comunista equipó la costa albanesa con búnkeres, de cara a un eventual ataque nuclear. Al final, ningún arma atómica desafió la resistencia de estos vestigios de la Guerra Fría que ahora sucumben ante otro enemigo, el aumento del nivel del mar.

“Se suponía que los búnkeres debían resistir a todo, pero han fallado en su única batalla, contra el mar”, dice a AFP Ilir Zani, de 80 años, en las costas de Seman, en el centro de este pequeño país balcánico.

Allí se levantaron varios refugios nucleares durante la dictadura de Enver Hoxha que, enemistado con Occidente, la antigua Unión Soviética, la antigua Yugoslavia y China, temía un ataque desde cualquier frente.

Ahora, el agua los ha acabado cubriendo a todos. También la comisaría de policía, los terrenos deportivos o los pozos de petróleo han sucumbido. Y en las playas, troncos de árbol arrancados y techos derrumbados dan fe de la impotencia ante el inexorable avance del mar.

La dictadura comunista equipó la costa albanesa con búnkeres, de cara a un eventual ataque nuclear. Al final, ningún arma atómica desafió la resistencia de estos vestigios de la Guerra Fría que ahora sucumben ante otro enemigo, el aumento del nivel del mar.

“Se suponía que los búnkeres debían resistir a todo, pero han fallado en su única batalla, contra el mar”, dice a AFP Ilir Zani, de 80 años, en las costas de Seman, en el centro de este pequeño país balcánico.

Allí se levantaron varios refugios nucleares durante la dictadura de Enver Hoxha que, enemistado con Occidente, la antigua Unión Soviética, la antigua Yugoslavia y China, temía un ataque desde cualquier frente.

Ahora, el agua los ha acabado cubriendo a todos. También la comisaría de policía, los terrenos deportivos o los pozos de petróleo han sucumbido. Y en las playas, troncos de árbol arrancados y techos derrumbados dan fe de la impotencia ante el inexorable avance del mar.

Abdulla Diku, especialista en medio ambiente, asegura que por cada hectárea, unas 27 toneladas toneladas de tierra terminan en el mar cada año, once veces más que la media europea.

En Qerret, en el norte, Vlash Moçi, de 64 años, todavía conserva su búnker, que en el pasado albergó cañones antiaéreos.

Lo ha transformado en un bar que atrae a turistas extranjeros curiosos por el reinado paranoico de Hoxha, que hizo construir más de 170.000 búnkeres y numerosos túneles subterráneos supuestamente resistentes a un ataque nuclear.

El búnker vecino, una estructura de color verde pálido con aspecto de platillo volante, ya tiene su base en el agua.

“Tenemos miedo de que un día las enormes olas nos traguen. Es terrible”, dice a AFP.

Voluntariosos, propietarios de casas y hoteles en Qerret han construido ilegalmente espigones de rocas perpendiculares al mar. Pero estas estructuras han modificado las corrientes y han empeorado la situación, según los especialistas.

Fuente: Msn Noticias

Foto: Cortesía

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