Home Nacionales Gran invento para descontaminar el Salado, en especial al sector de la Universidad de Guayaquil

Gran invento para descontaminar el Salado, en especial al sector de la Universidad de Guayaquil

by Jaime De La Cruz

Las mareas bajas cerca de las orillas del Salado suelen ser difíciles para el olfato, sobre todo en el sector de la Universidad de Guayaquil. La entidad está rodeada por ramales del manglar agonizante que aún queda en la zona, golpeados hace años por la contaminación. Queda una entrada de mar negruzca que parece gritar por ayuda.

En Guayaquil hubo varios intentos de remediar la contaminación del Salado: autoridades seccionales y gubernamentales han gestionado visitas, sancionaron a las empresas que vierten desechos, han retirado barrios enteros de las orillas.

La academia, por su parte, tiene cientos de estudios y una que otra fundación. En años recientes ha impulsado la ubicación de aireadores, pero nada parece funcionar. Debido a ello, Joffre Lupera, un biólogo de buen humor, cabello largo y sueños grandes, ha decidido construir una máquina que se sume a todos estos esfuerzos: el recién presentado Remediador ambiental de acuíferos JL.

Se trata de un invento ecuatoriano, patentado desde el año 2020 como diseño industrial ante la Secretaría Nacional de Derechos Intelectuales del Ecuador (Senadi) por Lupera y un equipo de biólogos y especialistas. Cuando se ve de cerca la máquina, se asemeja a un conjunto de contenedores de metal y tanques industriales.

El artefacto ocupa alrededor de 15 metros de extensión y cuatro de ancho; tiene varios sistemas operativos.

Uno de los sistemas es el de movilidad y ubicación. Se trata de la plataforma móvil en la que se instaló la planta. Sirve para transportar el invento a cualquier lugar donde se tenga fácil acceso por vía terrestre.

El sistema hidráulico es otro componente. Se trata de un brazo o grúa para transportar: la cabeza de la draga, la barredora industrial, la manguera de succión de aguas negras o con sedimentos, la manguera de expulsión de las aguas tratadas y otros equipos usados para la medición y comprobación de la calidad de agua.

También está el sistema de bombeo de agua. Está conformado por la bomba de succión, el motor de la bomba y la tubería de absorción de aguas. En conjunto, permite extraer las aguas negras, residuales o servidas de cualquier acuífero.

Esto se complementa con el sistema de sedimentación, conformado por los hidrociclones o sedimentadores que retienen y desalojan los sedimentos.

Finalmente, y lo más importante, es el sistema de tratamiento de las aguas. Se trata de un tanque incorporado para procesar las aguas negras, residuales o servidas. Esto dependerá del tipo de contaminación o la caracterización que tengan las aguas a tratarse.

De esta manera, el sistema de expulsión de las aguas tratadas está integrado por el tanque de almacenamiento y el expulsor de chorro de agua JL. Sirve para evacuar las aguas ya tratadas en forma de chorros del líquido en el mismo acuífero.

Lupera ha soñado con eliminar los olores del Salado. “No con llegar al extremo de bañarse en el estero, como prometió en algún momento un expresidente, pero sí al menos permitir que haya vida de especies de nuevo en las zonas más contaminadas de ese brazo de mar y devolver al Salado su esencia”, sostiene.

El prototipo que presentó estos días lo armó con el financiamiento del Fondo Emprende Ecuador Productivo, que es regentado por el Ministerio de Producción, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca. Fue un incentivo de USD 100 000. Ahora llegó el momento de poner en funcionamiento el prototipo.

El lugar elegido, precisamente, será el ingreso a la Universidad de Guayaquil.

Para hacerlo se solicita la ayuda de varias entidades: Ambiente, Municipio, Turismo e, incluso, Producción. De esta última Cartera, María José Briones, de la Dirección de Emprendimiento y Fortalecimiento Empresarial, adelantó a El comercio que se trabajará en articular a entidades públicas y privadas para buscar el financiamiento que falta, alrededor de USD 200 000.

El biólogo Bruno Yánez, quien ha trabajado en investigaciones sobre la contaminación del mar en los últimos años, conoce de cerca la problemática del Salado. Manifiesta que este prototipo puede ser la piedra angular para regenerar todo ese ecosistema que ha sufrido una contaminación sistemática por años.

“Hay una serie de problemáticas ambientales en ríos, estuarios y océanos y esta planta puede ser la solución. Hay que establecer el plan piloto, corroborar que es exitoso e involucrar a todos los gobiernos seccionales”, dijo.

De la misma manera opina Gino Mailón, también colega de Lupera. “De intenciones no se vive. La idea es que no quede en palabras. Llamamos a las autoridades a ejecutar y financiar la puesta en marcha de este prototipo que funciona”.

Foto cortesía.

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