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Influencers aseguran que ya pagan impuestos

by Kelvin Jarama Mera

Los influencers y creadores de contenido para redes sociales aseguran que ellos ya tributan por su trabajo. Según dicen, lo hacen por medio de facturas por servicios profesionales que entregan a sus clientes.

Este grupo está en la mira del Servicio de Rentas Internas (SRI) que busca incluirlos en el pago de un tributo en este 2023. Para ello la entidad ha elaborado el plan Todos Contribuimos, en el que también se tomará en cuenta el comercio electrónico informal.

Según Francisco Briones, director del SRI, el mundo de los influencers y redes sociales “está generando cada vez más rentas, más movimiento económico y de la mano va el comercio electrónico informal, y no están pagando ningún tipo de impuestos”.

Al respecto, quienes se dedican a esta actividad defienden su trabajo y aseguran que cumplen con la ley al presentar facturas por las actividades que realizan.

Martín Quintana es presentador de televisión y creador de contenido en redes sociales. Explica que cada uno de los trabajos que realiza con diferentes marcas en redes sociales los cobra por medio de facturas en las que ya se retiene valores como el IVA.

“Nosotros sí contribuimos como cualquier otro profesional. Tenemos facturas con RUC y pagamos nuestros impuestos”, asegura.

Con ese criterio concuerda la periodista e influencer Alejandra Vélez. Asegura que no tienen un valor fijo de ingresos por mes. Este varía en función de las marcas o las campañas que realizan y el tiempo que dure cada una. De acuerdo a eso, cada uno entrega facturas por conceptos de servicios profesionales.

Larysa Mello, influencer de moda, también trabaja bajo la modalidad de facturas con sus clientes. Detalla que hace declaraciones cada seis meses y cada año cancela un valor por las actividades que realiza.

Mensualmente factura entre USD 200 y USD 1 000 por campaña. Aclara que normalmente los plazos de pago van entre 30 y 90 días, una vez finalizado el proyecto.

De los entrevistados, ninguno tiene claro cuál es el modelo que utilizará el SRI para un nuevo cobro, pues no se han definido lo detalles técnicos de la propuesta.

Para empezar a monetizar con diferentes marcas, los influencers crean “media kits” en los que detallan los servicios que ofrecen. Allí se detallan los valores que cobran por publicar reels, hacer historias, crear videos o mencionar a las marcas.

Los valores varían de acuerdo al alcance que tienen en sus redes sociales (número de seguidores) y el tiempo que dure la campaña. Según Vélez, la idea es que cada creador de contenido ofrezca un producto de calidad a sus clientes y que vaya “de acuerdo al mensaje propio que quiere transmitir”.

Vélez  cree que el trabajo de los influencers está ya profesionalizado en otros países y requiere un proceso de preparación constante.

Por su parte, Quintana considera que el trabajo de influencer no se trata de “ganar dinero fácil”, sino que requiere una serie de actividades y tiempo invertido entre grabar y editar videos.

Carito Gálvez se dedica a crear contenido de cocina y alimentos. Detalla que en este trabajo hay varias categorías como contenido pagado y otro orgánico. Eso, según dice, ayuda a que sus cuentas sean más atractivas para sus seguidores.

María del Pilar Jarrín, directora de comunicación de Pumares, explica que trabajan con dos tipos de influencers: unos a los que se entrega productos para generar acercamientos con las marcas. Ellos no reciben pagos en efectivo.

Y otro grupo al que pagan por generar contenidos específicos por las marcas. Con ellos existen acuerdos monetarios que se pagan por medio de facturas. Generalmente -dice Jarrín- las marcas tienen un presupuesto específico para el trabajo con influencers cada año.  

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