Home Política Luisa González: “Nunca le ofrecería un indulto a Rafael Correa”

Luisa González: “Nunca le ofrecería un indulto a Rafael Correa”

by Ecuador En Directo

Las redes sociales de Luisa González (Quito, 45 años), la candidata presidencial que encabeza las encuestas en Ecuador, están llenas de borregos. Tienen decenas y decenas de imágenes con animalitos dibujados con disfraces de médicos, ingenieros y otras profesiones. “Nosotros tenemos un movimiento que le dio a mi país algo que nunca tuvo antes: el orgullo de ser ecuatorianos, nos subió el autoestima”, afirma González sobre la Revolución Ciudadana, el proyecto político que impulsó el expresidente Rafael Correa y que ella busca liderar después de la crisis que estalló en mayo pasado, disolvió el Ejecutivo y el Congreso y adelantó las elecciones al próximo 20 de agosto para encontrar a un sustituto del actual presidente, Guillermo Lasso. “Por esa defensa a las obras, a las carreteras y las escuelas que nunca tuvimos, la oposición nos empezó a llamar borregos”, cuenta. Al terminar la explicación, su equipo de colaboradores empieza a balar al unísono: “Beeee, beeee”. “Nos quisieron ofender y mi respuesta fue decirles: ‘Sí, yo soy la candidata borrega”, dice orgullosa.

Como con los borregos, la estrategia de González ―asambleísta, ex ministra de Trabajo y única mujer en la baraja por la presidencia― es revirar las críticas y convertirlas en las fortalezas de su campaña. Cuando se le pregunta sobre el papel e injerencia de Correa, asilado en Bélgica tras ser condenado a ocho años de cárcel e inhabilitado de por vida para ocupar cargos públicos por corrupción, ella contesta que será uno de sus principales asesores. Cuando hay dudas sobre la decisión de unir fuerzas con Andrés Arauz, el candidato que perdió las pasadas elecciones contra Lasso en 2021, afirma que él es un ganador. Y cuando se le cuestiona por definirse como una mujer de izquierdas y, al mismo tiempo, oponerse al aborto, ella dice que nada la hará cambiar de opinión. Tras una visita relámpago de tres días por México, donde se encontró con el exmandatario, la carta fuerte del correísmo habla con EL PAÍS sobre sus principales propuestas de Gobierno, sus claroscuros y su anhelo de convertirse en la primera presidenta en la historia de Ecuador. Esta es una versión editada de la conversación.

Pregunta. ¿Por qué quiere ser presidenta?

Respuesta. Porque el país necesita alguien con capacidad, liderazgo, fortaleza y conocimiento para conducirlo. Lamentablemente, tenemos ausencia de todo lo que acabo de mencionar. Hay un versículo en la palabra del Señor que dice “El que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado”. Yo sé cómo funciona el Estado, conozco las necesidades de la población y tengo la capacidad. Y sería irresponsable de mi parte no asumir este reto para sacar adelante a mi país.

P. ¿Con qué movimientos o partidos de izquierda de otros países se identifica usted?

R. Bueno, ya que estamos en México, Morena es muy cercano a lo que nosotros proponemos. Hablamos de un progresismo que se basa en la justicia social, como Lula da Silva en Brasil o Cristina Fernández en Argentina. Pero además, con quien tengamos que trabajar por mejores días para Latinoamérica, pues mejor.

P. ¿Cómo llevaría la relación diplomática con Venezuela?

R. El pueblo venezolano tiene su presidente, lo ha escogido y nosotros respetamos la decisión democrática de Venezuela, como respetamos la de los demás países. Nos llevaremos con Venezuela igual que con Chile, Colombia, Brasil o Estados Unidos, con absoluto respeto y reciprocidad.

P. ¿Qué papel tendría Rafael Correa en su Gobierno?

R. Lo he dicho públicamente, será uno de mis principales asesores. Ya se lo pedí.

P. ¿Y qué le dijo?

R. Bueno, que ahora mismo no puede ser contratado por el Estado, obviamente.Tiene un un proceso judicial, pero me dijo que puede asesorarme virtualmente. Mi país está en una situación en la que nunca estuvo. Improvisar no es una opción. Tengo que buscar a las personas que sepan cómo trabajar y que ya hayan dado resultados. Uno de ellos es Rafael Correa.

P. ¿Qué va a hacer con la condena que recibió el expresidente?

R. No tengo absolutamente nada que hacer allí. Yo seré la presidenta y todo lo que tiene que ver con la condena de Rafael Correa se está llevando en cortes internacionales. De eso se encargará el sistema de justicia. El presidente Correa ha sido muy claro en decir que él no quiere ni indultos ni amnistía. Él quiere que se resuelva su caso en estricto derecho y en justicia.

P. ¿No le ofrecería un indulto?

R. Nunca. Él mismo no lo quiere.

P. Cuando se habla de Correa, aparece también el nombre de Lenín Moreno, que parecía ser un sucesor fiel y, al final, se dio una ruptura. ¿Cómo va a lidiar con ese fantasma?

R. ¿Con el fantasma de la traición? Yo lo he demostrado. Yo soy Luisa González, no Lenín Moreno. Llevo 15 años ya junto a Rafael Correa. Hemos resistido una persecución, que nuestras familias y nuestros amigos sean perseguidos y encarcelados. Y hemos estado firmes. Jamás nos escondimos. Jamás me callé. La traición es algo que queda en el pasado.

P. ¿Le preocupa la gobernabilidad de Ecuador tras estos meses de crisis política?

R. La Asamblea Nacional va a ser nueva y creo que se puede lograr un consenso. Se puede lograr que los partidos políticos entiendan que las necesidades de seguridad, salud, empleo y educación no entienden de banderas políticas, sino de políticas de Estado que lleven al Ecuador hacia el desarrollo.

P. ¿Qué lecciones saca de otros países de Latinoamérica para frenar el avance de la inseguridad y el crimen organizado?

R. La seguridad del Estado se sostiene en dos pilares. El primero es fortalecer el trabajo coordinado entre los Ministerios, Fiscalías y cortes judiciales y la Policía, las Fuerzas Armadas y los cuerpos de inteligencia. Las relaciones internacionales sirven para atacar a la delincuencia que viene de otros países, para ver cómo funcionan y cómo combaten otros a estas mafias. Lo siguiente es la delincuencia al interior del país. Resolver eso paso por fortalecer a las instituciones de seguridad. Nos vamos a enfocar además en las causas: el hambre, la pobreza, la falta de empleo, la falta de medicinas en los hospitales, la falta de presupuesto en Educación.

P. ¿Consideraría entablar un diálogo con Lasso para la transición?

R. Por supuesto, tendremos que hablar. Aquí no se trata de qué piensa Luisa González o Guillermo Lasso, sino de un trabajo técnico para 18 millones de ecuatorianos. Hay que hacer una transición responsable.

P. ¿Promovería su enjuiciamiento?

R. El presidente Guillermo Lasso tiene un proceso judicial por el caso Encuentro, por los vínculos de su círculo cercano con la mafia albanesa, por un informe que hizo la Policía Nacional, y que él conoció y decidió ocultar. Su secretario anticorrupción le presentó un informe de corrupción en las empresas públicas y, en lugar de combatir la corrupción, lo despidió. Todo eso lo está llevando la Fiscalía y lo llevará el sistema de justicia. Quiero ser absolutamente clara. La Revolución Ciudadana se ha caracterizado siempre por dedicarse a trabajar, jamás a perseguir.

P. ¿Usted confía en el sistema de justicia? Es el mismo que enjuició a Correa…

R. Rafael Correa tiene un asilo político porque los jueces que llevaron su caso fueron parciales. No existe un sistema de justicia imparcial y así lo dice Bélgica cuando le da el asilo político. No confío en el sistema de justicia actual porque ha demostrado una violación absoluta al sistema legal y constitucional del país. Sin embargo, ellos tendrán que llevar sus procesos y ser responsables de sus actos.

P. Usted es parte de un movimiento progresista, pero también se ha descrito como “provida”. ¿Por qué se opone al aborto?

R. Nadie ha dicho que ser feminista o progresista es estar a favor del aborto. Yo respeto cómo piensan las demás personas y así mismo espero que se respete como piensa Luisa González. Aquí el enfoque no es el criterio de Luisa González, sino qué está pasando con las mujeres que han sido violadas, con la violencia que recibimos y con los agresores. El aborto en mi país, cuando es en casos de violación, ya está despenalizado. Pero no puede ser posible que el sistema te lleve a atacar la consecuencia dejando la causa en impunidad absoluta.

P. Si en Ecuador hubiera un apoyo mayoritario al derecho al aborto, ¿usted cambiaría de opinión?

R. Jamás voy a cambiar de opinión. Yo soy Luisa González y ese es mi criterio, pero otra cosa es lo que la mayoría decida. Es una democracia y eso es lo que tiene que regir en el Estado.

Fuente: El País

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