Home Internacionales Expresidente Bolsonaro es acusado junto a cuatro generales, un almirante, y varios civiles de tramar durante meses un golpe de Estado

Expresidente Bolsonaro es acusado junto a cuatro generales, un almirante, y varios civiles de tramar durante meses un golpe de Estado

by Kevin Jarama

El escrito de acusación del juez contra Jair Messias Bolsonaro, el capitán retirado del Ejército que presidió Brasil entre 2019 y 2022, es demoledor. En un documento, de 135 páginas, basado en la confesión de un testigo con acceso privilegiado al anterior mandatario. Incluye pantallazos de comprometedoras conversaciones de WhatsApp entre los sospechosos. El Tribunal Supremo y la policía acusan al expresidente Bolsonaro, a cuatro generales, un almirante y una veintena de civiles. Todo el plan que tramaban estos mandatarios, fue elaborado mediante Whatsapp.

El principal testigo e informante del caso, es el teniente Mauro Cid, quien fue el secretario personal del expresidente, tras cuatro meses en prisión por falsear la cartilla de vacunación, el teniente Cid decidió hablar. La inforamcion dada por el teniente les ha permitido a las entidades brasileñas, hacer una reconstrucción, en 11 escenas, de cómo se gestó el fallido golpe de Estado.

5 de julio de 2022. Quedando tres meses para la primera vuelta de las elecciones, un duelo entre, Bolsonaro, que buscaba la reelección, y Luiz Inácio Lula da Silva, que aspira a culminar su resurrección política con un tercer mandato.

Bolsonaro celebra una reunión oficial en el palacio de Planalto con ministros y altos cargos en la que la policía ve “una dinámica golpista en la alta cúpula del Gobierno”. El juez levantó el viernes el secreto sobre el vídeo, que saltó de inmediato a todas las portadas de la prensa. El mandatario exigió a sus ministros que cuestionasen la seguridad de las urnas electrónicas como él y planteó que había una conspiración para arrebatarle el poder: “Los tipos están preparando todo para que gane Lula en primera vuelta, un fraude. Voy a demostraros cómo y por qué”.

Al menos uno de los presentes se inquieta. “¿La reunión está siendo grabada, presidente?”, pregunta el ministro de la Controladuria General. Bolsonaro le dice que solo se va a registrar su propio discurso, pero es evidente que también se grabó al resto de los presentes. El vídeo en cuestión, el hit mediático del viernes en Brasil, fue hallado por la policía en un ordenador que el secretario de Bolsonaro guardó en casa.

En una charla jovial se lo escuchaba al presidente Bolsonaro y demás invitados, hablar muy descuidadamente y de manera muy soez en algunos tramos, “Estoy en la línea de contacto con el enemigo”, dijó el ministro de Defensa, el general Paulo Sérgio Nogueira, en referencia a sus interacciones con el Tribunal Superior Electoral para garantizar que las urnas son seguras. Y uno de los generales ministro, Augusto Heleno, jefe de los servicios secretos, avisa: “Si tenemos que dar un golpe en la mesa, es antes de las elecciones. Aquí no hay revisión del VAR [como en el fútbol]”.

Se lo escuchó a Bolsonaro decir “No tengo dudas de lo que están pasando. Mucha prueba no tengo (…) Voy a bajar la rampa de aquí [el palacio presidencial] preso por actos antidemocráticos”.

18 de julio 2022. En su campaña contra las urnas electrónicas, el mandatario recibe a los embajadores extranjeros. Les transmite sus dudas sobre el sistema de votación sin presentar pruebas. Los diplomáticos asisten atónitos. Por esa intervención, Bolsonaro fue inhabilitado para presentarse a las elecciones hasta 2030.

30 de octubre de 2022. Llegada la segunda vuelta, Lula ganó los comicios más reñidos de la historia brasileña. El izquierdista saca un 50,9% frente al 49,1% del cándidato de extrema derecha. Al día siguiente, decenas de miles de bolsonaristas claman fraude ante cuarteles de todo Brasil. Esa noche acampan allí mismo. Reclaman una intervención militar. Y ahí permanecerán hasta el día siguiente del intento de golpe, cuando son desmantelados a la fuerza.

19 de noviembre de 2022. Tres de los acusados expertos en leyes se reúnen en el palacio presidencial con Bolsonaro. Uno es el asesor especial de asuntos internacionales del presidente; el otro, un sacerdote católico. Le traen un borrador de decreto golpista que contempla anular las elecciones y detener a dos jueces del Tribunal Supremo y al presidente del Senado. El mandatario revisa el texto y pide unas modificaciones. Días después recibe una nueva versión que incluye nuevas elecciones y arrestar a Alexandre de Moraes, el juez del Supremo que dirige la investigación por la fracasada asonada y bestia negra del bolsonarismo.

7 de diciembre de 2022. Bolsonaro convoca a la cúpula de las Fuerzas Armadas, los generales Marco Antonio Freire Gomes (Ejército), Carlos Baptista (Aeronáutica) y el almirante Ailton Garnier (Marina), y al ministro de Defensa para proponer un golpe a la cúpula de las FF.AA. Solo el jefe de la Marina apoyó la idea, pero el comandante de las tropas terrestres, y de las aéreas, que representan mayor cantidad de soldados, no lo apoyaron.

9 de diciembre de 2022. El secretario particular de Bolsonaro manda un audio al jefe del Ejército. Es un nuevo intento de convencerle a participaren el motín. Cid le dice que “el presidente ha recibido varias presiones para que tome una decisión más dura, pero obviamente, ¿adónde va él usando las fuerzas?”. Y le anuncia que el mandatario ha recortado el decreto golpista.

Ese mismo día, el general Theophilo de Oliveira, que era comandante de operaciones terrestres del Ejército, se reúne con Bolsonaro y, según el escrito de acusación, acepta sumarse al plan golpista siempre y cuando el presidente firme un decreto que lo avale. La policía sospecha que él dirigiría la tropa golpista, y que miembros de las fuerzas especiales —los llamados kids pretos (chichos de negro)— serían los encargados de detener al juez Moraes.

15 de diciembre de 2022. Faltaban 16 días para que acabe el mandato de Bolsonaro. Walter Braga Netto, un general en la reserva que perdió las elecciones como número dos de Bolsonaro, toma cartas en el asunto, se mensajea por WhatsApp con un turbio militar expulsado del Ejército por indisciplina. “Amigo, desgraciadamente tengo que decirle que la culpa de lo que ocurre y va a ocurrir es del general Freires Gomes. En un combatiente no caben ni omisión ni indecisión”, escribe Braga Netto. Y, cuando su interlocutor le responde: “Vamos a ofrecer su cabeza a los leones”, el antiguo ministro replica: “Ofrece su cabeza. Es un cagado”.

Acto seguido, las milicias digitales bolsonaristas se activan en una campaña contra el jefe del Ejército. También cargan contra el jefe de las Fuerzas. Aéreas, un “traidor a la patria”, en palabras del candidato a vicepresidente, que ordena al soldado turbio que despliegue una campaña bien distinta (de elogio) al almirante que aceptó participar del golpe. Ese mismo día, el secretario de Bolsonaro intercambia mensajescon un coronel de las fuerzas especiales al que le pregunta por el paradero de “la profesora” (juez Moraes). Su interlocutor responde “por ahora solo vuelve a Brasilia para la toma de posesión del ladrón [en referencia a Lula]”.

1 de enero de 2023. Lula asume el poder en una ceremonia en Brasilia en la que no participa su predecesor Bolsonaro, que se ha ido a Florida para no entregarle la banda presidencial. La posesión transcurre con normalidad.

8 de enero de 2023. Domingo. Brasil está de vacaciones de Año Nuevo y Brasilia, se encuentra vacía. Miles de bolsonaristas del campamento golpista instalado ante el Cuartel General del Ejército, obra de Oscar Niemeyer, descienden a la plaza de los Tres Poderes y asaltan el corazón de la democracia brasileña.

8 de febrero de 2024. El expresidente Bolsonaro y otras 28 personas son acusadas formalmente de cocinar un intento de golpe de Estado. Cuatro de ellos, asesores del anterior Gobierno, son detenidos en la operación Tempus Veritatis (la hora de la verdad); el resto, sometidos a diversas medidas cautelares. A Bolsonaro, que está en su chalé de veraneo, le requisan el pasaporte y le prohiben viajar al extranjero.

Valdemar Costa Neto, el presidente del Partido Liberal, con el que Bolsonaro concurrió a la reelección, pasa dos noches en comisaría, aunque ese no era el plan. ¿El motivo? La policía encuentra en su casa un arma legal a nombre de otra persona —dice que es de un pariente que la olvidó— y una pepita de oro de origen furtivo.

Bolsonaro proclama su inocencia y se declara objeto de una persecución política.

9 de febrero de 2024. El ambiente anda caldeado en el universo bolsonarista. Los clubes militares del Ejército, la Marina y la Aeronáutica publican una nota conjunta alertando de una notica falsa titulada Defensa de la Patria, contra la Tiranía del Poder Judicial cuya autoría se les atribuye. La fake news es una convocatoria difundida por un coronel bolsonarista que trabajó en el ministerio de Medio Ambiente en el anterior Gobierno. Tiene casi 38.000 seguidores en X y otros 68.000 en Instagram. Es la hora de la verdad para Bolsonaro, los generales ultras y para Brasil.

Fuente: Diario El País

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