El Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica inició un proceso sancionador contra el Municipio de Otavalo por la alta contaminación del lago San Pablo, en la provincia de Imbabura. Según las inspecciones realizadas, el cuerpo de agua presenta un nivel crítico de contaminación debido al vertido continuo de aguas residuales sin tratamiento, que alcanzarían los 68.000 litros por hora.
El MAATE detectó que 14 plantas de tratamiento de aguas en la cuenca del lago están fuera de servicio, lo que ha agravado el deterioro ambiental. Además, presentó una denuncia penal ante la Fiscalía por un presunto delito contra el agua, contemplado en el artículo 251 del Código Orgánico Integral Penal.
Funcionarios como la viceministra María Luisa Cruz y el gobernador Juan Sebastián Echeverría realizaron inspecciones técnicas y tomaron muestras en zonas afectadas del lago. Advirtieron que se aplicarán sanciones firmes si se determina negligencia en el manejo de aguas residuales. Mientras tanto, el municipio deberá presentar sus descargos y demostrar qué acciones ha tomado para mitigar los daños.
Como consecuencia del alto nivel de contaminación, se han suspendido eventos deportivos y actividades turísticas en la zona, como la competencia de natación “Desafío Extremo”. Comunidades locales y grupos ambientalistas han solicitado que se declare emergencia ambiental y se construyan nuevas plantas de tratamiento para proteger este importante ecosistema de la región.
