Alberto Mendoza creó su marca de ropa con saldos de fábrica

Monday, 14 May 2018 11:21 Written by  font size decrease font size decrease font size increase font size increase font size

Alberto Mendoza Muñoz, de 24 años, en el taller de confección de las prendas de vestir TOBE, ubicado en Mapasingue.


En medio del ritmo frenético de máquinas de coser y de cortar, Alberto Mendoza Muñoz recorre e inspecciona cada una de las áreas de la fábrica en Mapasingue donde se confeccionan las prendas de vestir TOBE, marca que él creo hace dos años.

De 24 años, este guayaquileño, estudiante de Administración de la Ecotec, está pendiente casi todos los días de lo que ocurre en las áreas de tendido, corte y confección, planchado, control de calidad y empaquetado.

La prenda estrella de TOBE son las camisas, aunque también salen camisetas y shorts.

Beto, como todos lo conocen, de ahí la marca TOBE, ha estado ligado desde pequeño al diseño y la confección, ya que sus padres tienen la fábrica de ropa Gabbo Sport desde hace 15 años.

“Mis padres comenzaron a producir camisas desde la casa. Estuve en todos los procesos de pequeño, primero ayudando en el puesto de doblar y abotonar la camisa, hasta estar en el área de los cortes y la producción. Así fui cogiendo experiencia”.

Una de las particularidades de las camisas TOBE son la combinación de colores y textiles. “Siempre me gustó el diseño, pero me llamaron la atención las prendas extravagantes, con estampados y colores”, dice Beto, que para sus primeras camisas empezó haciendo una recopilación de los saldos (camisas que quedaban) de la fábrica, “y sacaba un metro de una, otro poco de otra y armaba una diferente”, recuerda. Además siempre estuvo al día en tendencias de moda.

Con la ayuda de sus padres armó su taller en la misma fábrica de ellos y empezó con un par de máquinas que estaban dañadas y las hizo arreglar. “Primero hacía eso porque no tenía capital, luego ya con un crédito comencé a importar telas de Colombia y de India, todas de algodón”, dice Beto, que añade que no fue tan fácil conseguir un crédito bancario porque era muy joven y no tenía historial crediticio. “Tenía solo una cuenta de ahorros con 500 dólares y finalmente me salió el crédito por cinco mil dólares bajo la tutela de mi padre”.
Con ese dinero compró una máquina overlock y otra de cortar, y de 60 camisas semanales comenzó aumentar la producción hasta llegar a 150 a la semana. “Y cada semana creamos unos siete diseños”, añade.

Calidad y exclusividad asegura que es la característica de las prendas. “La calidad la consideramos triple A, y son exclusivas porque por modelo y talla solo sacamos unas seis”, indica Beto, quien solo vende sus prendas en ferias para emprendedores. “No en almacenes ni cadenas de ropa porque ellos quieren hacer sonar más su nombre y mi objetivo es hacer sonar mi marca”, dice Beto, en cuya marca operan ahora unas 17 máquinas y da trabajo a decenas de personas. “Siempre estoy presente con mi equipo en todas las ferias”, concluye.

Fuente: El Universo 

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