Dos pastores alemanes y tres pastores belgas fueron elegidos para el adiestramiento, ninguno pasa de los 3 años y desde cachorros los entrenaron para detectar explosivos, drogas y buscar a personas desaparecidas, el proyecto demostró que los perros pueden ser un buen aliado para la detección del COVID-19 sostiene Galiano, sin embargo cuando presentó el proyecto a varios municipios del país no recibió el apoyo a varios municipios del país, no recibió el apoyo esperado para poder continuar con el programa, el sustento le llegó por parte de un gobierno extranjero al que decidió donar canes.
Por seguridad y acuerdos de confidencialidad, no se puede mencionar el país en cuestión ni la actividad específica que cumplen actualmente los perros donados, aclara Galiano, solo cuatro perros fueron a ese país. Raptor no pudo viajar porque para entonces se pensaba que tenía complicaciones médicas en una pata, tras hacerle exámenes y descartar una cirugía, Raptor tuvo que quedarse en el país, pues Patricio cuenta que no alcanzó el tiempo para hacer su papeleo y llevarlo fuera.
El proyecto tuvo un costo de aproximadamente $35.000 con la adquisición de los perros por ese país, se recuperaron alrededor de $12.000. Con esto cuenta Patricio, lograron cubrir el costo operativo que representó la investigación.
