Desde este sábado 10 de mayo del 2025, el Ejército ecuatoriano ha desplegado unidades de fuerzas especiales e inteligencia en la zona fronteriza entre las provincias de Orellana y Sucumbíos, como respuesta al ataque armado que dejó 11 militares muertos en el sector de Alto Punino. La operación busca frenar la minería ilegal y capturar a los autores del violento atentado que conmocionó al país.
Un contingente de aproximadamente 1.500 soldados se moviliza en esta operación de gran escala, con efectivos provenientes de varias regiones del país. El despliegue inició en el Aeropuerto de Latacunga, desde donde partieron unidades que ahora patrullan la selva amazónica bajo condiciones climáticas y geográficas extremas.
Las tropas, después de un desplazamiento aéreo de hasta dos horas, deben adentrarse a pie en zonas de difícil acceso, donde realizan patrullajes de vigilancia, reconocimiento y rastreo de estructuras criminales. La operación también contempla el desmantelamiento de campamentos ilegales vinculados con minería no autorizada.
El Alto Punino, zona en disputa y de alta actividad minera ilegal, ya ha sido escenario de enfrentamientos previos. En febrero de 2024, un campamento clandestino fue descubierto, lo que provocó un tiroteo con saldo de un fallecido y dos detenidos, todos de nacionalidad colombiana.
Las autoridades investigan si el grupo armado colombiano conocido como Comandos de la Frontera está detrás del ataque reciente, y si accedió previamente a información del operativo militar a través de filtraciones. Esta hipótesis está siendo analizada por el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas.
En homenaje a los 11 militares caídos, el presidente Daniel Noboa los ha declarado héroes nacionales. Mientras tanto, la operación en curso refuerza el compromiso del Gobierno en la defensa de la soberanía y la lucha contra las redes del crimen organizado en la Amazonía ecuatoriana.
