La legisladora Ana Belén Tapia, recientemente designada vicepresidenta de la Comisión de Fiscalización de la Asamblea Nacional de Ecuador, defendió este miércoles las reiteradas giras internacionales del presidente Daniel Noboa, afirmando que esas salidas diplomáticas “están dando frutos”, aunque admite no poder detallar aún resultados concretos, y asegura que “serán anunciados por el presidente o por quien tenga la autoridad para hacerlo”.
Tapia sostuvo ante la prensa que las visitas buscan reforzar la cooperación internacional en seguridad y comercio, y enfatizó que esta administración opera con transparencia, a diferencia de gestiones anteriores, donde, a su juicio, se documentaron irregularidades en el uso del avión presidencial, y que por ello los viajes actuales han sido anunciados con antelación.
No obstante, su defensa choca con la creciente inquietud de analistas y ciudadanos, quienes recuerdan que desde que Noboa asumió la presidencia, se han multiplicado las visitas al extranjero, algunas en fechas casi consecutivas, sin que se haya divulgado información clara sobre acuerdos, resultados o impactos verificados en comercio, inversión o seguridad.
Recientes solicitudes hacia el Gobierno, como la presentada por la legisladora Viviana Veloz, del bloque opositor, demandan datos sobre los costos, la agenda, el personal de apoyo y los resultados de los desplazamientos presidenciales, subrayando que la ciudadanía merece una rendición de cuentas completa.
Por su parte, fuentes oficiales reiteran que los viajes tienen carácter estratégico, orientados a consolidar relaciones exteriores, acuerdos comerciales y cooperación en seguridad, y que algunas agendas fueron declaradas confidenciales para proteger intereses del Estado, argumento que tanto la canciller como el secretario de Integridad Pública han invocado.
En su discurso, Tapia reafirmó su respaldo al presidente y alineó a su partido en defensa de estas políticas de movilidad internacional, asegurando que mantendrán vigilancia para exigir resultados tangibles. Pero mientras se esperan acciones concretas, persiste la preocupación ciudadana ante lo que muchos califican como una “agenda viajera” más centrada en imagen política que en beneficios reales para el país.
