Las lluvias extremas en la Amazonía ecuatoriana han reactivado la erosión regresiva del río Coca, provocando que avance entre 500 y 900 metros aguas arriba en el último mes, acercándose cada vez más a las obras de captación de la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair.
Entre junio e inicios de agosto de 2025, este fenómeno desplazó el frente de erosión entre 500 y 900 metros desde su ubicación anterior. Actualmente, se estima que se encuentra a entre 3,8 y 4,2 kilómetros de las obras de captación de Coca Codo Sinclair.
Según los reportes de Celec, estas cifras son aproximadas debido a que los altos caudales impiden realizar una medición exacta del punto actual de la erosión.
Si la erosión alcanza las obras de captación, podría destruirlas y dejar fuera de operación a la principal hidroeléctrica del país, que aporta el 25% de la generación eléctrica nacional.
En junio, el río Coca alcanzó un caudal promedio de 670 metros cúbicos por segundo, solo superado por el registrado en 1989, de 671 metros cúbicos por segundo.
Los eventos hidrológicos también han provocado erosión lateral hacia la margen izquierda del río, aguas abajo del sector San Carlos, en Napo. En ese punto, por el riesgo de rotura, se suspendieron las operaciones de los dos oleoductos, lo que obligó a interrumpir por casi un mes las exportaciones petroleras de Ecuador en julio de 2025.
Además, la erosión destruyó un tramo de 500 metros de la vía E45, interrumpiendo el tránsito entre Quito y Lago Agrio. También amenaza con colapsar el puente sobre el río Loco, en el mismo sector.
Los caudales del río, influenciados por las condiciones climáticas, siguen elevados, con un registro actual de 514,7 metros cúbicos por segundo.
