El “Informe del Plan Bianual de Operación Abril 2026 – Marzo 2028″ elaborado por el Operador Nacional de Electricidad (Cenace) revela que la infraestructura física que transporta actualmente la electricidad está operando al límite de sus fuerzas.
En el reportaje de Radio Pichncha se indica que los hallazgos dan a conocer que el sistema no solo carece de generación, sino que opera al límite de sus capacidades físicas, sostenido por “remiendos” temporales.
Y uno de los problemas es que no existe nuevas inversiones en la generación y transmisión eléctrica.
Semanas atrás, el exministro Miguel Calahorrano enfatizó que la situación energética del país es altamente preocupante, sobre todo, porque, sostuvo, el Gobierno no ha hecho absolutamente nada por incrementar un solo megavatio.
“Desde hace tres o cuatro años, quizás más, el Cenace venía repitiendo la necesidad de incrementar energía nueva y firme, eso no hizo ni el señor Lenín Moreno, ni el señor Guillermo Lasso, ni el actual presidente (Daniel Noboa) (…) Desde julio los caudales vienen bajando, en una situación que amenaza ya a una sequía grave”, subrayó.
El informe revela que Cenace ha tenido que alterar la arquitectura básica de la red de transmisión en varios puntos del país para evitar apagones inmediatos, creando condiciones de alta vulnerabilidad en puntos específicos.
Por ejemplo, en la zona Policentro (Guayaquil), para evitar el colapso del sector, se instaló de forma emergente un transformador móvil (MO4), cuyo equipo de emergencia ya alcanzó el 100% de su capacidad de carga, lo que significa que ante cualquier falla mínima en la zona no hay margen de maniobra.
En la zona Santa Elena, tras dañarse el autotransformador principal en febrero de 2026, se colocó una unidad provisional. Sin embargo, debido a que sus características técnicas no son compatibles con el transformador paralelo, la carga se reparte de forma desigual (3 a 1).
El Sistema de Protección Sistémica (SPS) está diseñado como una “última línea de defensa” para colapsos extremos.
No obstante, debido a la falta de inversión, se ha convertido en una herramienta de operación diaria incluso para contingencias comunes.
Cenace advierte textualmente que abusar del SPS obliga a desconectar automáticamente cantidades masivas de generación o carga de usuarios. Esto genera sobretensiones de voltaje y sobreexcitación en los generadores que pueden provocar un colapso en cadena (blackout parcial o total) de la red nacional.
Sobre la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair (CCS), con una potencia instalada de 1.500 megavatios, el informe de Cenace desvela su rol crítico en la estabilidad del voltaje nacional.
Para evitar aquello, el sistema requiere mantener encendidas obligatoriamente al menos dos unidades de CCS en horas de demanda media y alta, y al menos cuatro unidades en demanda baja.
Si la crisis hidrológica llega a un escenario de sequía severa extrema, el costo de la energía no suministrada (CENS)—es decir, el impacto del racionamiento eléctrico en la economía de las industrias, comercios y hogares—se estima en USD 501,8 millones.
Para mitigar este riesgo de desabastecimiento en un año seco mediante generación termoeléctrica, el país requeriría un gasto monumental de USD 2.846,9 millones únicamente para la compra local de combustibles (diésel, fuel oil y gas natural).
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