El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que varios países de Latinoamérica han cambiado su orientación política y se han acercado a la derecha, un escenario que, según el mandatario, también refleja una mayor cercanía de la región con Washington.
Durante una declaración ante medios de comunicación este miércoles 2 de septiembre de 2026, desde el Despacho Oval de la Casa Blanca, Trump sostuvo que la influencia de su administración ha contribuido a modificar el panorama político del continente.
El mandatario republicano aseguró que la situación actual es diferente a la de años anteriores y afirmó que los países de la región están pasando de gobiernos de izquierda hacia posiciones de derecha. También señaló que las relaciones de Estados Unidos con varios países suramericanos han mejorado.
Trump puso como ejemplo a Colombia, donde Abelardo de la Espriella asumió la Presidencia en reemplazo de Gustavo Petro, luego de un periodo marcado por tensiones entre el Gobierno colombiano y la Casa Blanca.
El presidente estadounidense recordó que respaldó públicamente a De la Espriella durante la segunda vuelta electoral y atribuyó parte del resultado a ese apoyo, al señalar que el ahora mandatario colombiano no era considerado favorito al inicio de la contienda.
También destacó su relación con el presidente argentino, Javier Milei, y aseguró que su respaldo contribuyó a que distintas figuras políticas obtuvieran victorias electorales en Argentina.
Al referirse a Brasil, Trump afirmó que mantiene una relación adecuada con Luiz Inácio Lula da Silva, pese a las diferencias entre ambos gobiernos.
Sus declaraciones se producen a pocas semanas de las elecciones presidenciales previstas para octubre, en las que Lula se enfrentará a Flávio Bolsonaro, político identificado como cercano al mandatario estadounidense.
De acuerdo con EFE, actualmente Lula da Silva, en Brasil, y Claudia Sheinbaum, en México, representan a los principales gobiernos de izquierda de Latinoamérica.
En contraste, Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador y Perú forman parte de un grupo de gobiernos que mantienen una mayor alineación con las posiciones de la administración estadounidense.
