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Jack Ma deja las riendas de Alibaba

by editor

Jack Ma ha subido esta tarde por última vez al escenario del Estadio Olímpico de Hangzhou, tras los conciertos y el desfile de celebridades, como presidente ejecutivo de Alibaba.

Tal y como anunció el año pasado, Ma se despide de la empresa que hace veinte años fundó en su apartamento y hoy vale 416.000 millones de euros, más que ninguna otra en Asia.

Daniel Zhang, director general, heredará su cargo al frente de un equipo de 100.000 empleados, con el difícil reto de seguir haciendo crecer a un gigante.

El dedo de Ma apuntó a través del espejo para elegir a Zhang. Frente al liderazgo carismático que ha hecho de él una figura internacional, para encabezar esta nueva etapa de la compañía optó por un hombre de perfil bajo, una mente de pocas palabras pero muchos números.

Daniel Zhang estudió finanzas en la Universidad Económica de Shanghái y en 2007 se incorporó a Alibaba como director financiero de Taobao, una de sus filiales. A partir de ahí comenzó un ascenso imparable: director de operaciones de Taobao un año más tarde, presidente de Tmall en 2011, director de operaciones de Alibaba en 2013.

El último de los obstáculos fue rebasar en la carrera por la cúspide jerárquica a Jonathan Liu, a quien sustituyó como director general de Alibaba en 2015.

“Tiene el pensamiento lógico y crítico de una super computadora, compromiso con su visión y el coraje para atreverse a afrontar la industria del futuro”. Así lo retrató Jack Ma al anunciar en septiembre de 2018 que Zhang le reemplazaría un año más tarde: ese día ha llegado.

El espectacular crecimiento de Alibaba en sus dos décadas de vida ha avanzado en paralelo al desarrollo del comercio electrónico en China. Pero el caballo que Zhang acaba de heredar cabalga por una cuesta cada vez más empinada.

Según datos oficiales de la Oficina Nacional de Estadística china, las ventas de comercio electrónico crecieron un 17,8% en la primera mitad de este año, la mitad de velocidad a la que lo hicieron el anterior –32,4%–. El primer quebradero de cabeza para el nuevo presidente ejecutivo será encontrar maneras de progresar en un sector cada vez más maduro.

Hasta ahora, el grupo ha optado por una estrategia doble. Por un lado, ha diversificado su apuesta, financiando todo tipo de proyectos tecnológicos. Por otro, han redoblado su empuje en comercio digital, confiando en los beneficios de la concentración.

El viernes pasado, sin ir más lejos, Alibaba desembolsó 1.800 millones de euros para adquirir Kaola, una plataforma de productos importados de alta gama. Con este movimiento, la empresa se asegura mantener su liderazgo: Kaola (24,5%) es la segunda firma por cuota de mercado en este segmento, solo por detrás de… Tmall (31,75%).

El reverso de esta estructura de importación también es una prioridad. El brazo encargado de las ventas al exterior se llama AliExpress: la ambición del equipo directivo es que esta filial, en la que hasta hace poco solo podían comprarse productos chinos, se convierta en un zoco digital en el que participen vendedores y usuarios de todo el mundo.

En marzo de este año dieron un primer paso en esta dirección con el lanzamiento de un proyecto piloto que permitía las transacciones regionales desde cuatro países: Rusia, Italia, Turquía y España.

En esta evolución, España es un mercado prioritario. “Nos interesa por su alta tasa de penetración de Internet, su buena entrada al mercado europeo, su conexión con Latinoamérica y la fama de sus marcas: en fast-fashion son las mejores del mundo”, aseguraba William Wang, director de AliExpress España, en una entrevista. Tanto es así que hace dos semanas abrieron su primera tienda física permanente, localizada en el centro comercial madrileño Xanadú.

Más de 2.000 personas abarrotaron la inauguración de un espacio en el que se pondrá a la venta todo tipo de productos. Esta iniciativa se suma a otros acuerdos de colaboración con entidades como Correos y El Corte Inglés.

La expansión internacional ha sido el mayor lunar en la gestión de Jack Ma. Uno de sus fiascos más sonados fue el intento de compra de MoneyGram, una operación de más de 1.000 millones de euros bloqueada por el gobierno de Estados Unidos por motivos de seguridad nacional.

Asimismo, la plataforma Taobao está incluida en una lista de “mercados notorios”, elaborada por la Oficina del Representante de Comercio de EEUU, como punto de comercialización de productos que infringen las leyes de propiedad intelectual (falsificados), uno de los temas más calientes en la guerra comercial que libran Washington y Pekín.

Fuente: El País.

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