Enormes incendios forestales arrasan las colinas al oeste de Jerusalén, lo que lleva a Israel a declarar el estado de emergencia nacional. Las llamas, impulsadas por fuertes vientos y clima seco, obligaron a la evacuación de varias comunidades, incluidas Neve Shalom, Beko’a y Mevo Horon, y provocaron el cierre de las principales autopistas que conectan Jerusalén con Tel Aviv, como la Ruta 1. Al menos 40 personas sufrieron heridas leves, la mayoría por inhalación de humo.
El gobierno israelí moviliza más de 160 equipos de bomberos y 12 aviones para combatir los incendios. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), la Fuerza Aérea y las unidades de rescate se suman al esfuerzo, utilizando aviones de transporte convertidos para lanzar retardante de fuego. El primer ministro, Benjamín Netanyahu, advierte que los incendios podrían llegar a Jerusalén y subraya la necesidad de proteger la ciudad.
Dada la gravedad de la situación, Israel solicita ayuda internacional. Países como Italia, Croacia, Francia, España, Rumanía y Grecia responden al llamado enviando aviones de extinción de incendios. La Autoridad Palestina también ofrece ayuda, aunque hasta ahora no ha habido una respuesta oficial de Israel.
Las investigaciones preliminares sugieren que algunos incendios podrían haber sido iniciados intencionalmente. Al menos un sospechoso fue arrestado bajo cargos de participación en actos de incendio provocado. Los informes indican que el grupo Hamás ha fomentado el sabotaje ambiental, aunque las autoridades israelíes aún no han confirmado oficialmente estas acusaciones.
La tragedia coincide con Yom Hazikaron, el Día de Conmemoración de los Soldados Caídos en Israel, y la víspera del Día de la Independencia. Varias ceremonias están canceladas, incluidos eventos oficiales en Jerusalén. El primer ministro, Benjamín Netanyahu, está siguiendo de cerca la situación, coordinando los esfuerzos de respuesta y subrayando la necesidad de unidad nacional frente a la crisis.
