Una serie de atentados con explosivos ha sembrado el terror entre los ciudadanos de Samanes 2, al norte de Guayaquil. En menos de una semana, tres ataques han alterado la tranquilidad del sector, generando miedo generalizado entre los habitantes y comerciantes.
El más reciente incidente ocurrió la madrugada del martes 20 de mayo, cuando un artefacto detonó en la intersección de una unidad educativa y un taller mecánico. Aunque el daño físico fue leve —un agujero de 15 centímetros en la vereda—, el impacto psicológico ha sido devastador para la comunidad.
Junto a los restos del explosivo, las autoridades encontraron un panfleto con amenazas directas. En él, los delincuentes exigen a los propietarios de viviendas y negocios comunicarse con un número celular para evitar nuevos ataques, lo que refuerza la hipótesis de extorsión sistemática en la zona.
Moradores como Melissa Cordero expresaron su desesperación ante la falta de respuestas. «Todos estamos aterrados. Con mi familia estamos considerando dejar la casa por unos días», señaló. Otros vecinos aseguran que esta violencia es inusual en el barrio, lo que aumenta su preocupación.
Los atentados anteriores ocurrieron el 14 y 16 de mayo, afectando dos viviendas cercanas al lugar del último ataque. En ambos casos se reportaron daños en la infraestructura de las casas y un vehículo, aunque no hubo víctimas.
La Policía del distrito Modelo informó que se están llevando a cabo investigaciones de forma reservada para identificar a los responsables. Mientras tanto, los residentes exigen mayor presencia policial y acciones inmediatas para recuperar la seguridad del sector.
