Desde la institución Inamhi, se informó que durante julio comenzará una reducción progresiva tanto en las lluvias como en los caudales. Además, el déficit hídrico se evidenciará con mayor claridad a partir de agosto y septiembre.
Durante la primera mitad de junio se registraron días con temperaturas elevadas y vientos intensos. En este sentido, Javier Macas, funcionario del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), indicó que las condiciones climáticas previstas para los próximos días se mantendrán similares.
También comentó que en este mes de junio, en Quito, se ha observado una elevada radiación solar, escasa nubosidad, temperaturas altas y vientos fuertes.
Estos factores se están volviendo más frecuentes tanto en el Callejón Interandino como en la región centro-sur del Litoral.
Por su parte, en el norte del Litoral aún pueden presentarse lluvias, aunque de manera aislada y con menor intensidad en comparación con semanas anteriores.
Con respecto a este tema, Javier Macas explicó que estos eventos son cada vez más puntuales y acompañados ocasionalmente de niebla, pero que poco a poco se da paso al inicio de la estación seca, lo cual será más notorio desde julio. “Todo apuntaría a que julio tiende a ser un mes normal, y lo normal es que bajen los eventos de precipitación y que empecemos a ver esta disminución en el nivel de los caudales, en el nivel de los ríos y los distintos cuerpos de agua”, enfatizó.
El especialista añadió que aún podrían presentarse días con lluvias en la región amazónica, las cuales podrían desplazarse hacia la cordillera o hacia el callejón interandino. En cuanto al comportamiento hidrológico, el déficit de lluvias será más evidente hacia finales de julio y durante agosto. “Pero si es que quisiéramos hablar de una sequía, tenemos que esperar a finales de agosto y septiembre, porque allí tenemos poca precipitación”.
Además, Javier Macas señaló que, conforme a los pronósticos, los efectos más intensos de la sequía o del déficit hidrológico se sentirán en septiembre.
Finalmente, aseguró además que una sequía suele extenderse por lo menos tres meses, mientras que el déficit hidrológico implica una reducción importante de los niveles de agua, pero en un lapso más breve, que puede ir de una a dos semanas.
Fuente: Radio Pichincha (sitio web)
