El ministro de Energía, Guillermo Ferreira, informó que las intensas precipitaciones en la Amazonía han provocado un aumento considerable de sedimentos en los ríos que abastecen a ocho centrales hidroeléctricas, lo que ha generado la suspensión temporal de sus operaciones. Esta medida afecta aproximadamente 1 200 MW de capacidad instalada, equivalente a cerca del 31 % de la demanda eléctrica promedio del país.
Entre las plantas afectadas se encuentran la emblemática Coca Codo Sinclair, con una capacidad de 1 500 MW, así como Victoria, Carlos Mora, Sabanilla, Alazán, Río Verde Chico, San Francisco y Delsitanisagua.
Ferreira explicó que la paralización es preventiva para evitar daños en las turbinas, ya que el agua con altos niveles de sedimentos puede causar deterioro y fallas en los equipos. Aseguró que no se han detectado daños estructurales en las centrales y que el suministro eléctrico continúa garantizado gracias a la generación térmica, privada y a importaciones puntuales de energía.
El Operador Nacional de Electricidad (Cenace) señaló que las centrales podrán reanudar su actividad una vez que los niveles de sedimentos bajen a un umbral seguro (menos de 900 partículas por millón). Mientras tanto, se mantienen activos los grupos electrógenos de respaldo y se coordinan esfuerzos para asegurar la continuidad del servicio.
Por otro lado, el Complejo Paute Integral sigue funcionando con normalidad, sin presentar inconvenientes, aunque se mantiene una vigilancia estricta debido a las condiciones climáticas. En regiones como Sucumbíos, Napo, Pastaza y Morona Santiago se han registrado niveles elevados de turbidez, por lo que las medidas preventivas continuarán hasta que el caudal de los ríos se estabilice.
