Más de 43.000 títulos de cuarto nivel se registraron en Ecuador durante 2024, reflejando un creciente interés por la formación académica avanzada, especialmente tras la pandemia de Covid-19. Conozca cuáles son las carreras más demandadas.
No obstante, este impulso educativo ha generado una paradoja para muchos profesionales: a mayor preparación, menores oportunidades laborales. Los ecuatorianos con títulos de maestría o doctorado suelen enfrentar constantes rechazos en el mercado laboral, donde son considerados «sobrecalificados».
Fabián Corral, ingeniero electrónico con dos maestrías y un doctorado en Ingeniería Fotónica, relata que, tras culminar sus estudios en España y regresar al país en 2016, no logró ser contratado. «Aceptar la beca para el PhD fue un error, me sobrecalifiqué. Después de tanto esfuerzo, lo que obtuve fue una barrera para conseguir empleo. Muchos doctores nos sentimos arrepentidos», afirma. Añade que solo ha conseguido empleos temporales y mal remunerados.
La historia de Diego Enríquez, ingeniero civil, es similar. A pesar de contar con dos maestrías, no logró insertarse en el mercado laboral ecuatoriano y, en 2022, emigró a Alemania. «En Ecuador no hay condiciones para encontrar trabajo. A veces te piden entregar parte del salario a quien te consigue el puesto», denuncia.
Ambos coinciden en que los sueldos ofrecidos a profesionales con formación de cuarto nivel son desalentadores. «Algunas empresas te quieren pagar como a un pasante. Después de escuchar eso tantas veces, decidí irme del país», comenta Enríquez.
Andrea Montalvo, exsecretaria de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación, admite que la oferta laboral para profesionales altamente calificados es limitada. Aun así, defiende la formación continua como una herramienta clave para competir. Recomienda no esperar al título para buscar experiencia, ya que esta sigue siendo un factor decisivo en la empleabilidad.
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