Las medicinas para el sistema público de salud se adquieren principalmente mediante compras corporativas, procesos centralizados que buscaban mejores precios y reducir el desabastecimiento. El actual Gobierno plantea modificar este esquema y concentrar la gestión en el Ministerio de Salud.
La decisión oficial de cambiar la forma de adquisición de fármacos, en medio de la crisis que enfrenta la red pública, transformaría de manera significativa el sistema vigente. Desde 2022 hasta la actualidad, los medicamentos más utilizados se manejan bajo el modelo de compra corporativa, implementado durante el gobierno de Guillermo Lasso.
En esa etapa, el Servicio Nacional de Contratación Pública (Sercop) abrió decenas de procesos de adquisición masiva de medicinas para abastecer al Ministerio de Salud, al IESS, al Issfa y al Isspol. Dichos procesos se diseñaron a partir de una actualización del cuadro básico de medicamentos, que pasó de incluir 100 a más de 400 fármacos.
Los mismos procesos corporativos adjudicados entre 2022 y 2023, antes de la llegada de Daniel Noboa a la Presidencia, continuaron ejecutándose al menos hasta julio de 2025, según información del propio Sercop.
El objetivo de este modelo era garantizar un suministro más ágil de medicinas en los hospitales públicos y, a la vez, generar ahorros con compras de gran volumen. También buscaba evitar variaciones de precios entre instituciones al centralizar la adquisición en el Sercop.
Con el Decreto Ejecutivo No. 108, el Ministerio de Salud asumirá directamente la compra de fármacos para sus más de 100 hospitales y centros de salud. De hecho, el 21 de agosto el nuevo Comité Nacional de Salud, creado por Noboa, tendrá su primera reunión para, entre otros temas, tratar el mecanismo de adquisición de medicamentos.
Cómo funciona la compra corporativa
En marzo de 2022, el Sercop empezó a publicar decenas de procesos de adquisición masiva de medicamentos bajo el esquema de compra corporativa. Se lanzó un proceso por cada medicamento del cuadro básico, según presentación, concentración y forma comercial específica; por ejemplo: Losartán sólido oral, 100 mg, caja por blíster.
Cada fármaco contaba con una ficha técnica, que definía la cantidad de unidades previstas para toda la red pública de salud. Posteriormente, se realizaban procesos de puja en los que se seleccionaba a la empresa proveedora y se firmaban convenios. Entre 2022 y 2023 se suscribieron más de 400.
Una vez firmado el convenio, los cerca de 3.000 establecimientos de salud del sistema público podían solicitar a la empresa la cantidad de unidades necesarias mediante órdenes de compra, ingresadas también en el Sercop. La normativa establecía que cada centro de salud debía emitir dos órdenes anuales con entregas parciales mensuales, con el fin de evitar el desabastecimiento.
Lo que se ha comprado
De acuerdo con datos del Sercop, entre marzo de 2022 y el 10 de junio de 2025 se registraron 64.756 órdenes de compra, en su mayoría del IESS y del Ministerio de Salud. Estas órdenes sumaron 2.914 millones de unidades de medicamentos y un valor de USD 296 millones.
Hasta julio de 2025, se mantenían vigentes 338 convenios de compra corporativa, lo que permitía a hospitales y centros de salud seguir emitiendo órdenes. No obstante, el Sercop no ha actualizado la información de los últimos dos meses en su tablero de control de compras corporativas.
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