La calma del sector de Cotocollao, en el norte de Quito, se vio interrumpida la madrugada de este sábado 30 de agosto cuando un conductor de 26 años recibió un disparo mortal durante una intervención policial. Según testigos, el incidente comenzó tras un accidente de tránsito menor que se intensificó cuando los agentes presuntamente abrieron fuego contra el vehículo de la víctima, dejándolo mortalmente herido frente a los vecinos, quienes grabaron los hechos.
Los primeros informes indicaron que el conductor, cuya identidad fue confirmada posteriormente por familiares, intentó mover su vehículo tras el choque, lo que aparentemente provocó una reacción desproporcionada de los agentes. Los disparos perturbaron la rutina de la zona y se llamó de inmediato a los servicios de emergencia, pero para cuando llegaron los paramédicos, el joven ya había perdido la vida.
Los residentes, conmocionados por la violencia, rápidamente compartieron videos y testimonios en redes sociales, lo que generó indignación pública y reclamos de justicia. En las grabaciones, el caos fue evidente, con los vecinos gritando a los uniformados y cuestionando el uso de fuerza letal en lo que debería haber sido un procedimiento rutinario de tránsito. El caso se difundió rápidamente en línea, presionando a las autoridades para que actuaran.
En cuestión de horas, la Policía confirmó la detención de los dos agentes por su presunta responsabilidad directa en el tiroteo. Estos fueron trasladados a la Fiscalía, la cual que abrió una investigación penal por uso excesivo de la fuerza y posible ejecución extrajudicial. El Ministerio de Gobierno, en un breve comunicado, aseguró que también se estaban llevando a cabo procesos disciplinarios internos, al tiempo que reafirmó que los protocolos institucionales prohíben el uso de armas de fuego en incidentes de tránsito.
Los familiares de la víctima llegaron al lugar devastados, exigiendo explicaciones a las autoridades y justicia por lo que describieron como «un crimen injustificable». Organizaciones de derechos humanos se hicieron eco de inmediato de la denuncia, advirtiendo que el caso demuestra un preocupante patrón de abusos policiales en operativos urbanos, que en los últimos meses han causado varias muertes y heridos graves.
Para la mañana del sábado, la indignación había aumentado. Los moradores de Cotocollao realizaron una vigilia espontánea en el lugar del tiroteo, colocando flores y velas, mientras exigían que se hicieran públicos los nombres de los agentes acusados. Analistas señalaron que este caso podría marcar un antes y un después en el debate sobre el uso de la fuerza por parte de la Policía en Ecuador, en un momento en que la institución enfrenta una creciente desconfianza ciudadana.
