La prefecta de Cotopaxi, Lourdes Tibán, emitió un pronunciamiento contundente en rechazo a la eliminación del subsidio al diésel implementada por el Gobierno nacional. Durante una rueda de prensa realizada en la capital provincial, Latacunga, Tibán señaló que la medida tiene un impacto directo en la economía popular, afectando a agricultores, transportistas y comerciantes por igual, y advirtió que quienes aseguran que la eliminación del subsidio no perjudica al pueblo desconocen la realidad de los sectores más vulnerables.
Tibán explicó que el alza en los precios del combustible no solo encarece el transporte de mercancías y personas, sino que también repercute en el precio de todos los productos de consumo diario. La prefecta enfatizó que el aumento del diésel genera un efecto dominó que impacta de manera inmediata en la alimentación, los insumos agrícolas y los servicios básicos, generando una presión económica adicional sobre familias que ya enfrentan dificultades financieras.
Durante su intervención, Lourdes Tibán remarcó que su oposición no es ideológica, sino práctica y social, pues aseguró que jamás apoyará medidas que trasladen el costo de las políticas públicas a la ciudadanía. Recordó que Cotopaxi es una provincia con una economía profundamente vinculada al transporte y la producción agrícola, por lo que cualquier variación en los precios del diésel se siente con mayor intensidad que en otras regiones. La prefecta subrayó que su labor como autoridad consiste en proteger a los ciudadanos frente a decisiones que pueden comprometer su bienestar.
En su discurso, Tibán criticó la narrativa oficial que minimiza los efectos de la eliminación del subsidio. “Quien dice que esto no va a afectar al pueblo, es porque nunca ha sido pueblo”, enfatizó, destacando que quienes viven la realidad cotidiana de la producción y el transporte conocen de primera mano el impacto de estas decisiones. Asimismo, insistió en que la política económica debe diseñarse con un enfoque de equidad social, considerando especialmente a los sectores más frágiles de la sociedad.
La prefecta también señaló que las consecuencias de la eliminación del subsidio se extienden más allá del ámbito económico inmediato, generando tensión social y malestar en comunidades que dependen del transporte público y del abastecimiento de insumos agrícolas. Subrayó que en Cotopaxi, donde la agricultura y el comercio local son esenciales para la subsistencia de muchas familias, la medida tiene efectos acumulativos que afectan directamente la calidad de vida de los habitantes.
Lourdes Tibán aprovechó la ocasión para reiterar su compromiso con la defensa de los derechos de la población y su disposición a dialogar con el Gobierno, siempre que se priorice el bienestar ciudadano. Recordó que la gobernabilidad debe construirse con políticas que protejan a los sectores más vulnerables y que las autoridades no pueden desconocer el impacto real de decisiones como la eliminación del subsidio al diésel, que afecta de manera transversal a la economía y al consumo cotidiano.
