Los dos vehículos cargados con explosivos partieron desde un enclave controlado por Los Pitufos, facción de Los Lobos, ubicado frente al complejo carcelario del norte de Guayaquil. El ataque se interpretaría como represalia al bombardeo contra la minería ilegal en Imbabura.
Según investigaciones de la Fiscalía, el mensaje se dirigió directamente al presidente Daniel Noboa: “Si nos quieres dar guerra, te vamos a dar la guerra, y nosotros tenemos más medios». Los Lobos habrían buscado proteger sus beneficios carcelarios y reafirmar su hegemonía en la minería ilegal mediante la detonación de coches bomba.
La Unidad Nacional Especializada de Investigación Contra la Delincuencia Organizada Transnacional de la Fiscalía llegó a estas conclusiones tras frustrarse la detonación de tres coches bomba en Ibarra (Imbabura) en enero de 2024. Con estos vehículos y otros atentados, el grupo respondió a la ofensiva del Gobierno contra las bandas criminales y sus intereses ilícitos.
El martes 14 de octubre de 2025, un coche bomba explotó frente al edificio 100 Business Plaza en Guayaquil, dejando un muerto y dos heridos graves, mientras la policía desactivó un segundo vehículo con “explosivos de alto poder”. Puentes en Guayas y Azuay sufrieron atentados el 15 de octubre, y el ataque se dirigió esta vez al emporio empresarial de la familia del presidente Noboa, en la avenida José Orrantia, Ciudad del Sol.
El gobernador del Guayas, Humberto Plaza, señaló que el atentado sería una retaliación por los bombardeos en Buenos Aires (Imbabura), donde las Fuerzas Armadas afectaron las estructuras económicas de Los Lobos. El ministro del Interior, John Reimberg, confirmó que Los Lobos serían los autores, en represalia por la destrucción de la minería ilegal.
Las autoridades precisaron que los vehículos tenían placas falsas y salieron de la cooperativa San Francisco, frente al complejo carcelario de la vía a Daule, controlada por Los Pitufos, liderados por alias “Tontín”. Plaza afirmó que el ataque busca responder a las acciones del Gobierno que afectan las actividades económicas de la delincuencia organizada, mientras se sospecha de financiamiento de grupos criminales a parte de las protestas en Imbabura.
El material explosivo aún no se ha especificado, pero se trataría de dinamita o emulsión similar a la usada en la minería ilegal, desviada por las bandas desde cantones como Ponce Enríquez (Azuay), otro bastión de Los Lobos.
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