La startup estadounidense HealthBird se encuentra en el centro de las dudas sobre el contrato que el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) busca firmar con la Corporación Nacional de Telecomunicaciones (CNT) para implementar un sistema digital de gestión hospitalaria. Su falta de experiencia comprobada y el proceso de selección han generado cuestionamientos.
La Contraloría General del Estado anunció que realizará una verificación preliminar de los aspectos relacionados con esta contratación, luego de que la asambleísta de Revolución Ciudadana, Viviana Veloz, solicitara un examen especial al proceso de adquisición del denominado Sistema de Administración y Gestión de Salud (SAGS).
Según reportes, la proforma aprobada por el IESS asciende a USD 37,7 millones, dentro de la cual se incluyen rubros poco claros, como el gasto de USD 5,6 millones destinado a “Implementación del Cambio Organizacional”. La Contraloría confirmó que la Dirección Nacional de Auditoría de Salud y Seguridad Social será la encargada de la revisión inicial.
Las autoridades han defendido la participación de HealthBird, asegurando que sus sistemas permitirían modernizar la salud pública en Ecuador, tanto en el IESS como en el Ministerio de Salud. Sin embargo, la empresa ya había participado en un proyecto previo: la aplicación CNT Salud, lanzada a inicios de 2025 y retirada pocos meses después, tras agendar apenas 86 citas de un total de 3,7 millones previstas entre marzo y junio.
El caso ha reavivado el debate sobre la transparencia en los contratos estatales y la pertinencia de confiar en una startup sin trayectoria verificable para un proyecto de gran escala en el sistema de salud ecuatoriano.
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