El Estado ecuatoriano alcanzó por primera vez un resultado positivo en la importación de diésel y gasolinas, luego de la eliminación del subsidio al diésel decretada en septiembre de 2025. Según el Banco Central, en octubre se registró un saldo favorable de 23 millones de dólares en la comercialización interna de derivados, rompiendo la tendencia histórica de balances negativos.
Aunque aún existe un subsidio de 11 centavos que mantiene el precio del galón de diésel en 2,768 dólares, desde diciembre rige un sistema de bandas que ajusta mensualmente el valor según la variación internacional del petróleo, con límites de alza y baja. Además, se eliminó el margen de ganancia de Petroecuador en la venta en terminales, lo que abarata el costo para el consumidor pero reduce ingresos para la estatal, ya afectada por la caída de la producción.
El Gobierno ha reducido progresivamente los subsidios a los combustibles, y actualmente el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) concentra la mayor parte de estos recursos. Para 2026, Finanzas proyecta que los subsidios estatales sumarán 6.928 millones de dólares, de los cuales 2.926 millones corresponderán al IESS.
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