Un peritaje técnico sobre los 48 motores destinados a la planta termoeléctrica Esmeraldas III, a cargo de la empresa uruguaya Austral Technical Management (ATM), detectó serias irregularidades entre lo que se inspeccionó en Líbano antes del envío, lo que constaba en la documentación y lo que finalmente llegó a Ecuador.
El informe, solicitado por la Corporación Eléctrica de Ecuador (Celec), busca establecer si los equipos son realmente nuevos o usados. El proyecto, de 91 megavatios, debía estar operativo en enero de 2025, pero acumula ya 11 meses de retraso. Austral, además, presentó una demanda arbitral contra Celec en octubre de 2025, reclamando 25 millones de dólares y una prórroga de 11 meses para concluir la obra.
Las inspecciones previas al embarque fueron contradictorias: en agosto de 2024 se certificó que los motores trabajaban a 60 Hz, requisito indispensable para conectarse a la red ecuatoriana. Sin embargo, en octubre se reportó que varios eran de 50 Hz, incompatibles con el sistema. Al final, solo 16 equipos cumplen con la especificación correcta; los otros 32 requerirían modificaciones que costarían unos 15,7 millones de dólares adicionales.
La segunda verificación, realizada por videollamada debido al conflicto en Líbano, fue limitada: apenas se revisaron dos motores y un generador, pese a lo cual se concluyó que eran nuevos. El peritaje contradice esa afirmación y asegura que no hay generadores completamente nuevos en Esmeraldas III, aunque sí motores antiguos sin uso previo.
También se hallaron inconsistencias en los listados de embarque: 12 contenedores nunca llegaron y otros 11 arribaron sin estar registrados. Además, en los informes de inspección aparecieron imágenes y fichas técnicas de equipos de la marca AGGREKO, distintos a los MAN contratados por Celec, lo que genera sospechas de que la revisión se hizo sobre equipos ajenos al contrato.
El peritaje incluso detectó duplicación de números de serie en las placas de identificación, lo que sugiere una posible adulteración. Finalmente, aunque las placas visibles indican fabricación en 2017, varios componentes internos muestran fechas de 2015 y 2016, reforzando la conclusión de que los motores no son nuevos.
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