En el país, una provincia y dos ciudades cuentan con ordenanzas y disposiciones que establecen la prohibición total de la pirotecnia sonora: Galápagos, desde el 2018; Baños de Agua Santa, en Tungurahua, desde el 2023; y Cotacachi, desde septiembre de 2024. Dentro de estos cantones, las sanciones por fabricación, posesión y uso de pirotecnia van desde el 50 % de un salario básico (USD 235) por faltas leves, hasta dos salarios básicos por infracciones graves, equivalentes a USD 940.
A esta normativa se suma Santa Rosa, en la provincia de El Oro, donde el municipio emitió una resolución administrativa en julio de este año. “Como municipio hemos tomado una resolución para prohibir el uso de juegos pirotécnicos en las actividades que generamos nosotros como GAD», señaló Larry Vite, alcalde de Santa Rosa.
Otras ciudades optan por regular el uso de la pirotecnia sin prohibirla completamente. En Cuenca, el concejo cantonal aprobó en diciembre de 2024 la ordenanza de control de contaminación por ruido, la cual dispone que los juegos pirotécnicos no pueden utilizarse después de la medianoche ni antes de las seis de la mañana.
En el caso de Quito, el Concejo Metropolitano mantiene detenida desde 2020 una ordenanza que plantea la prohibición de la pirotecnia sonora, aunque el informe para segundo debate se encuentra listo desde diciembre de 2024.
Finalmente, en Guayaquil no existe una ordenanza que prohíba la pirotecnia, pero sí una regulación sobre la quema de monigotes, permitida únicamente en calles pavimentadas con hormigón y prohibida en las asfaltadas de color negro. El incumplimiento de esta disposición puede acarrear multas de hasta 100 salarios básicos.
