La misión, ordenada por Donald Trump, se ejecuta desde bases en el Golfo y enfrenta el control territorial de la Guardia Revolucionaria.
El presidente Donald Trump ordenó un operativo extraordinario para ubicar y rescatar al copiloto de un caza estadounidense que fue derribado por la defensa antiaérea de Irán. Según reportaron al medio Infobae, el aviador se eyectó en una zona montañosa del suroeste de la provincia de Kohgiluyeh y Boyer-Ahmad, un territorio bajo control operativo de la Guardia Revolucionaria Islámica, lo que convierte la misión en una operación de alto riesgo y desenlace incierto.
La complejidad geográfica y política del área obliga a Estados Unidos a ejecutar la búsqueda desde sus bases en Kuwait y Arabia Saudita, sorteando radares iraníes y la vigilancia satelital que, de acuerdo con el reporte, cuenta con apoyo tecnológico de Rusia y China. En las primeras horas tras el derribo, helicópteros Black Hawk lograron rescatar a uno de los dos pilotos, pero debieron retirarse ante el fuego constante de la artillería iraní. Desde la Casa Blanca explicaron a Infobae que la noche se convirtió en “un recurso de supervivencia” para el aviador que permanece en territorio enemigo y advirtieron que con la luz del día “las posibilidades de rescate se achicarían”.
El operativo cuenta con coordinación de Estados Unidos y respaldo de aliados como OTAN, Israel y la Liga Árabe, mientras Irán despliega patrullas de la Guardia Revolucionaria y ofrece recompensas por información que permita capturar al piloto. La eventual captura, evalúan en Washington, podría otorgarle a Teherán una ventaja estratégica en cualquier negociación de alto el fuego. En este contexto, Trump suspendió su habitual viaje de fin de semana a Florida y permaneció en la capital sosteniendo reuniones de seguridad nacional.
El incidente también generó tensiones internas en el gabinete estadounidense. Días antes, el secretario de Guerra Pete Hegseth había asegurado en conferencia de prensa que Estados Unidos mantenía control del espacio aéreo iraní, una afirmación que quedó en entredicho tras el derribo del avión y la afectación de otras aeronaves en la zona del estrecho de Ormuz. Trump convocó a la Casa Blanca al secretario de Estado Marco Rubio y a Hegseth para evaluar los próximos pasos, mientras aún no decide cuándo reconocer oficialmente que uno de sus pilotos permanece a merced de fuerzas iraníes.
