Con el objetivo de solicitar una revisión del costo del pasaje, las cooperativas de Esmeraldas pararon sus recorridos.
Este lunes, Esmeraldas se despertó sin transporte urbano. Las estaciones se quedaron vacías. El tráfico se redujo significativamente, mientras que decenas de individuos recorrieron largas distancias.
Las cooperativas Las Palmas y la empresa Alonso de Illescas, las únicas que operan buses urbanos en la ciudad, detuvieron sus 87 unidades en lo que denominaron un «apagado de motores» para demandar al ayuntamiento una revisión inmediata del costo del pasaje.
Los transportistas afirman que el último aumento de la tarifa tuvo lugar hace 12 años, cuando el pasaje pasó de costar 25 a 30 centavos. Afirman que el valor presente ya no es suficiente para cubrir los costos de mantenimiento, repuestos y diésel.
«Nosotros, la corrida financiera, teníamos establecido aproximadamente USD 0.61. Sin embargo, como le menciono, debido a un asunto social y para determinar hasta dónde podríamos… podría ser de USD 0.50.», afirmó Freddy Freire, director de la cooperativa Las Palmas.
La medida dificultó que miles de usuarios se movilizasen, quienes tuvieron que buscar alternativas para llegar a sus universidades, trabajos y escuelas. Taxis, motocicletas y vehículos no formales intentaron satisfacer parte de la demanda con carreras que variaban entre 0.50 y 6 dólares.
A su vez, la municipalidad de Esmeraldas afirmó que no aumentará la tarifa hasta que se renueven las unidades y el servicio mejore. No obstante, los transportistas advierten que la paralización proseguirá hasta que no se logren acuerdos.
