El Gobierno de Estados Unidos, a través de la Oficina del Representante Comercial (USTR), oficializó una nueva estructura arancelaria dirigida a 60 economías globales, sustentada en investigaciones sobre los esfuerzos internacionales para prevenir el trabajo forzado en las cadenas de producción. En este nuevo esquema, Ecuador fue ubicado dentro del grupo de 17 países que recibirán la tarifa preferencial más baja, fijada en un 10 %, a diferencia de otros socios comerciales que deberán asumir un gravamen del 12,5 %.
La medida sustituye al arancel global temporal que venía rindiendo cuentas hasta la fecha, por lo que para los exportadores ecuatorianos la decisión no implica un incremento o costo adicional inmediato sobre lo que ya venían tributando en el mercado norteamericano. Según el informe técnico de Washington, Ecuador se mantuvo en la banda inferior al considerarse que ha registrado avances parciales en la implementación y fiscalización de normativas destinadas a erradicar el trabajo infantil y forzoso en sus industrias exportadoras.
Ante la resolución, el Ministerio de Producción, Comercio Exterior e Inversiones anunció que mantiene un monitoreo constante del escenario económico internacional. La cartera de Estado confirmó que activará canales técnicos, administrativos y diplomáticos para resguardar la competitividad de la oferta exportable nacional, en un momento donde Estados Unidos representa uno de los destinos comerciales más estratégicos para el envío de productos no petroleros como camarón, banano y flores.
Analistas del sector exportador señalan que, si bien la permanencia en el rango del 10 % otorga cierta estabilidad temporal en comparación con competidores que enfrentarán aranceles más severos, el escenario exige acelerar las certificaciones laborales y la trazabilidad en todas las cadenas productivas para blindar la reputación comercial del país y evitar eventuales sanciones en futuras revisiones.
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