Un grupo de familiares y pescadores artesanales de las embarcaciones Don Maca, Fiorella y Negra Francisca II no pudieron ingresar a la Asamblea Nacional para exponer los casos de ataques y desapariciones en altamar por fuerzas extranjeras, ocurridos a inicios de 2026.
La asambleísta de la Revolución Ciudadana, Mónica Palacios, denunció que dichas personas viajaron más de 10 horas hacia Quito para exigir justicia, sin embargo, no se les permitió el acceso al Legislativo por disposición de la Presidencia de la Asamblea, encabezada por Mishel Mancheno.
“Mishel Mancheno le cerró las puertas de la Asamblea a los pescadores atacados por fuerzas extranjeras”, enfatizó Palacios.
Afirmó que solicitó procesos de fiscalización a la Cancillería y al Ministerio de Defensa para obtener información sobre el caso de la desaparición.
Según la legisladora, el Ministerio de Defensa no ha respondido a sus pedidos y tampoco habría entregado información a la Fiscalía sobre las investigaciones realizadas.
Agregó que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) habría solicitado al Gobierno ecuatoriano un cronograma para la búsqueda de la embarcación Fiorella, en la que, según su denuncia, permanecen desaparecidos ocho pescadores.
“Hay pescadores gravemente afectados y familiares que siguen buscando respuestas por sus seres queridos desaparecidos tras estos ataques (…) Podrán cerrarles las puertas a nuestros pescadores, pero no podrán silenciar su lucha ni su exigencia de justicia”, comentó.
El asambleísta Fernando Cedeño señaló que el 16 de abril pasado la Comisión de Soberanía y Seguridad de la Asamblea inició el tratamiento de este caso, pero aseguró que, cuatro meses después, los familiares y sobrevivientes aún no han sido recibidos por esa instancia.
“Estamos exigiendo a la Comisión que nos responda, qué cosas han transcurrido durante estos cuatro meses, qué han logrado avanzar”, manifestó Cedeño.
Sostuvo que los testimonios de quienes fueron afectados son fundamentales para esclarecer lo ocurrido y determinar posibles responsabilidades frente a hechos que, según denunció, atentan contra la soberanía ecuatoriana.
Mientras tanto, crece la incertidumbre entre los familiares de los ocho pescadores desaparecidos.
María Mero, esposa de uno de ellos, exigió respuestas sobre el paradero de los ocho trabajadores. “Ellos son unos pescadores, no llevaban ninguna droga”, afirmó, al explicar que su esposo había salido a trabajar por un periodo de entre 25 días y un mes.
“Esos 25 días ya se me han hecho una eternidad. Ya 8 meses que no sabemos nada de ellos”, mencionó.
Por ello, Mero instó al presidente Daniel Noboa que se esclarezca qué ocurrió con los ocho pescadores y que sean devueltos a sus familias, si permanecen con vida.
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