Ecuador enfrenta una severa caída en sus ingresos petroleros durante el primer semestre de 2025. Según datos del Ministerio de Finanzas, se recaudaron USD 638 millones, apenas el 36% de la meta anual de USD 1.757 millones establecida en el Presupuesto General del Estado.
Las razones de este desplome son múltiples. Por un lado, el precio del crudo ecuatoriano ha sido menor al de 2024, y por otro, la producción nacional se ha reducido, afectada por fenómenos naturales y decisiones administrativas. Entre el 1 y 2 de julio, la producción cayó en 29%, bajando de 464.000 a 332.129 barriles por día, según la Agencia de Regulación y Control Hidrocarburo.
La emergencia climática en Napo obligó a suspender temporalmente las exportaciones, tras la paralización del Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE) y el Oleoducto de Crudos Pesados (OCP), debido al avance de la erosión regresiva del río Coca y deslizamientos de tierra. Petroecuador declaró fuerza mayor el 3 de julio, tras los daños en las tuberías, mientras se estima que las lluvias continúen hasta el 18 de julio, según el gerente Leonard Bruns.
Estos contratiempos se suman a las roturas previas en oleoductos ocurridas en marzo, junio y los primeros días de julio, en las provincias de Esmeraldas, Sucumbíos y Napo. Ante el riesgo de nuevos derrames, las operaciones en ambos ductos se han detenido.
Además, el bloque petrolero 43-ITT sigue cerrando pozos progresivamente, como resultado de la consulta popular de 2023, lo que también reduce la producción.
Por otro lado, el precio internacional del crudo también ha contribuido al deterioro de las finanzas públicas. El petróleo tipo WTI pasó de USD 78,9 por barril en el primer semestre de 2024 a USD 67,7 en el mismo período de 2025. El Banco Central del Ecuador proyecta incluso un valor promedio de USD 57 por barril para el resto del año, por debajo de los USD 63,7 estimados por Finanzas.
El economista Freddy García, de Andersen Ecuador, explica que los ingresos petroleros ya no son el pilar de la inversión pública y que, ante su baja, el Gobierno debe recurrir al endeudamiento. Hasta junio, se recibieron USD 5.239 millones en préstamos internos y externos, cifra inferior a los USD 5.743 millones del mismo período de 2024.
Por ello, el Gobierno de Daniel Noboa solicitó al Fondo Monetario Internacional (FMI) un aumento de USD 1.000 millones en el crédito vigente, con el objetivo de cubrir el déficit y mantener el equilibrio presupuestario.
En medio de esta compleja situación, expertos advierten que, si la OPEP decide incrementar la oferta de petróleo en el mundo en su próxima reunión de julio, los precios podrían continuar a la baja, lo que agrava aún más el panorama económico del país.
