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Reforma laboral sin cambios, mantiene la informalidad en Ecuador

by Ecuador En Directo

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), únicamente las empresas con más de 20 trabajadores en Ecuador pagan salarios que igualan o superan el salario básico unificado (SBU). Está marcada diferencia evidencia una distorsión estructural que exige una reforma laboral integral, capaz de corregir los incentivos actuales y fomentar la formalización del empleo en el país.

El incremento de la informalidad en la última década

Un análisis publicado por Revista Gestión el 2 de julio de 2024 revela que, desde el fin del auge de las materias primas (commodities), Ecuador ha sido el país de la región con el mayor aumento en su tasa de informalidad. De acuerdo con su metodología, la informalidad pasó del 59 % del empleo total en 2015 al 74 % en 2024. Usando la metodología del INEC, esta tasa aumentó del 40 % al 58 %. Esta transformación se traduce en la pérdida de aproximadamente 66.000 empleos formales cada año, una cifra alarmante que subraya la gravedad del problema.

¿Por qué ha aumentado tanto la informalidad?

Aunque el estancamiento económico ha contribuido al deterioro del empleo formal, no es la única ni la principal causa. La raíz del problema está en una legislación laboral obsoleta y una política de salario mínimo contraproducente. Estas condiciones han desincentivado la contratación formal y, en un país dolarizado como Ecuador, han convertido la informalidad en el principal mecanismo de ajuste ante las crisis.

Competitividad externa en una economía dolarizada

Con la caída de los precios internacionales de las materias primas, los países de Sudamérica se vieron forzados a recortar el gasto público y a mejorar su competitividad externa. Para lograrlo, era necesario reducir los costos de producción, especialmente los laborales, medidos en dólares.

Un ejemplo claro: una empresa ecuatoriana que exporta chocolate debe competir con compañías de otros países que ofrecen productos similares a precios fijados por el mercado internacional. Asimismo, un turista extranjero escoge entre visitar Ecuador o Perú comparando el costo de los servicios turísticos en dólares. En este contexto, el costo laboral se vuelve determinante.

Comparación del salario entre sectores

En Ecuador, el salario promedio en el sector formal en 2024 fue de USD 755 mensuales, mientras que en el sector informal fue de USD 290. Con base en la distribución del empleo entre ambos sectores, el salario promedio de toda la economía fue de USD 441. Para evaluar la competitividad laboral entre países, estos valores deben compararse en dólares y ajustarse por el poder adquisitivo usando el Índice de Precios al Consumidor (IPC).

Ecuador frente a sus pares regionales

  1. Poca ganancia de competitividad: La mejora en competitividad laboral de Ecuador fue limitada. El país solo alcanzó la mitad de lo logrado por Chile y Perú, y un tercio de lo alcanzado por Colombia.
  2. Ajuste por aumento de informalidad: A diferencia de sus vecinos, en Ecuador la caída del salario promedio no se produjo por la depreciación de su moneda —ya que usa el dólar—, sino por el aumento de trabajadores en el sector informal.
  3. Poder adquisitivo y políticas monetarias: En Chile y Colombia, la devaluación de sus monedas no redujo el poder adquisitivo de los trabajadores. Al contrario, sus políticas monetarias sólidas permitieron que los salarios en moneda local aumentaran o se mantuvieran estables. En Perú, la reducción fue mínima. En cambio, en Ecuador, la pérdida de poder adquisitivo coincidió con una mayor informalidad y precarización del trabajo.

A diferencia de sus pares, Ecuador no puede devaluar su moneda para ajustar costos laborales. La única alternativa para recuperar competitividad externa sin profundizar la informalidad es fomentar la productividad y la eficiencia empresarial. Para ello, es necesario:

  • Incentivar la movilidad de trabajadores entre empleos formales.
  • Facilitar la reasignación de recursos entre empresas.
  • Eliminar trabas para adaptar o reestructurar operaciones según el entorno económico.

Todo esto exige, inevitablemente, una reforma profunda del Código de Trabajo.

Una política que ahoga a las pequeñas empresas

En lugar de impulsar una reforma laboral, Ecuador ha profundizado el problema mediante una política de salario mínimo poco realista. Un estudio reciente elaborado junto a José Hidalgo demuestra que el salario mínimo en Ecuador no cumple su propósito: es superior al salario promedio de la economía. Esta anomalía convierte a Ecuador en el único país de América Latina con esta distorsión. Mientras que en países como Chile, Colombia y Perú el salario mínimo representa un 30 % menos que el salario promedio, en Ecuador es 20 % más alto.

Efecto sobre las empresas pequeñas

Las micro y pequeñas empresas, que emplean al 70 % de la fuerza laboral ecuatoriana, no pueden sostener salarios superiores al promedio económico. En consecuencia, muchas de ellas optan por operar fuera del marco legal, incrementando la informalidad. Según el INEC, solo las empresas con más de 20 trabajadores pueden pagar salarios que igualan o superan al mínimo legal. Este fenómeno explica por qué la estructura salarial actual desincentiva la formalidad.

Un nuevo enfoque laboral

La conclusión es clara: sin una reforma laboral, Ecuador continuará ajustando su economía a través de la precarización del empleo, una solución injusta e insostenible. En países con monedas propias como Chile, Colombia y Perú, la necesidad de reforma laboral es menor gracias a la flexibilidad cambiaria. En Ecuador, donde la economía está dolarizada, la reforma laboral no es solo importante, es indispensable.

El nuevo paradigma laboral debe centrarse en proteger al trabajador en su movilidad, no en aferrarse a puestos de trabajo que terminan desapareciendo. Esto implica acompañar al trabajador en sus transiciones mediante un sistema integral de seguridad social: pensiones, salud, reentrenamiento y seguro de desempleo.

La reforma laboral en Ecuador debe contemplar tres ejes fundamentales:

  1. Diversificación contractual: Permitir una mayor variedad de contratos laborales acordados libremente entre empleador y trabajador, incluyendo contratos por hora, a tiempo parcial o fijo, con jornadas variables, y todos con afiliación al IESS.
  2. Reducción de costos de despido: Actualmente, Ecuador tiene los costos de despido más altos de la región. Reducirlos incentivaría la contratación formal y promovería la capacitación de talento por parte de los empleadores.
  3. Revisión del salario mínimo: A mediano plazo, el salario mínimo debe ajustarse a niveles sostenibles, por debajo del salario promedio de la economía. Esto permitiría que más empresas pequeñas puedan operar dentro de la legalidad.

Ecuador necesita con urgencia una reforma laboral profunda, moderna y realista. Sin ella, el país continuará atrapado en un ciclo de pérdida de empleos formales, aumento de la informalidad y debilitamiento del poder adquisitivo de los trabajadores. En un contexto dolarizado, donde no existe margen para ajustes cambiarios, la única vía hacia una economía más competitiva y equitativa es el fortalecimiento del mercado laboral a través de reformas estructurales.

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