En los últimos días, los pasajeros en Cuenca han tenido que movilizarse en patrulleros, vehículos de instituciones públicas y buses turísticos, debido a que los transportistas redujeron el servicio como medida de presión para exigir un incremento en el valor del pasaje.
La ciudad enfrenta una crisis en el transporte urbano desde la noche del 5 de agosto, cuando se evidenció una disminución en la frecuencia de las unidades. Esto obligó al uso de patrulleros, busetas privadas y vehículos de distintas entidades municipales para apoyar la movilidad de los ciudadanos.
«A partir de hoy nos veremos en la necesidad de adaptar nuestras operaciones, priorizando las rutas y horarios de mayor demanda, en función de los recursos disponibles», indicó la Cámara de Transporte de Cuenca en un comunicado difundido el 4 de agosto, donde también anunció que las unidades que no puedan operar serán entregadas al Municipio.
El jueves 7 se cumple el tercer día de esta reducción del servicio. En respuesta, el Municipio activó un plan de contingencia con dos buses y ocho patrullas de la Empresa de Movilidad, así como vehículos del Cuerpo de Bomberos, la Prefectura del Azuay y una empresa de transporte turístico, que incluso aporta con buses de dos pisos.
Desde 2018, la tarifa del pasaje se mantiene en USD 0,30, con un subsidio municipal de USD 0,04 por pasajero. Los transportistas ahora solicitan un alza a al menos USD 0,44, basados en una consultoría del Municipio. El estudio técnico, desarrollado por la Universidad de Cuenca, propone tarifas de USD 0,40, con alternativas de USD 0,33 y USD 0,35.
Sin embargo, el alcalde Cristian Zamora ha señalado que la decisión final debe ser debatida en el Concejo Cantonal, y que «no aceptará presiones» mientras se analizan propuestas de mejora por parte de los transportistas.
La reducción de unidades ha provocado largas filas de pasajeros esperando buses, una situación que se ha repetido durante la mañana y noche del 6 de agosto, lo que mantiene al plan de contingencia en marcha.
Fuente: cortesía
