Ecuador no ejecutará ningún procedimiento para recibir hipopótamos provenientes de Colombia, esto ante el lamentable futuro que le espera a estos animales. La información fue difundida por el Ministerio del Ambiente y Energía (MAE) este 15 de abril de 2026.
La propuesta planteaba trasladar dos ejemplares hacia sectores como Pantanal, en Guayas. No obstante, la autoridad ambiental ecuatoriana cerró esa opción y actualmente no hay planes para acoger a estos animales.
El 13 de abril, el Ministerio de Ambiente de Colombia indicó que el país enfrenta un complejo problema ambiental por la expansión del hipopótamo como especie exótica invasora, lo que requiere “decisiones responsables”. La entidad precisó que opciones como la translocación han sido evaluadas sin éxito debido a restricciones internacionales, mientras que la esterilización no logra reducir de forma suficiente la población.
La postura de Ecuador se da en medio de la decisión del Gobierno de Colombia de implementar un plan de control poblacional de hipopótamos, catalogados como especie invasora desde 2022. La ministra de Ambiente colombiana, Irene Vélez, confirmó que se aplicará la eutanasia a al menos 80 ejemplares durante el segundo semestre de 2026. Esta medida busca frenar la reproducción descontrolada de estos animales, descendientes de los cuatro hipopótamos que el fallecido narcotraficante Pablo Escobar introdujo al país hace más de tres décadas.
La translocación depende de la aprobación de países receptores y del cumplimiento de requisitos internacionales. Entre las opciones, Ecuador fue considerado para recibir dos individuos, pero la propuesta quedó pendiente y ahora ha sido descartada.
El plan de eutanasia ha provocado rechazo en sectores animalistas. La senadora Andrea Padilla criticó la medida y propuso analizar alternativas como la esterilización o el confinamiento, a pesar de sus mayores costos.
Finalmente, mientras Colombia continúa con su estrategia, Ecuador se mantiene al margen y descarta participar en el manejo de esta especie invasora. Las autoridades colombianas advierten que la población, cercana a 200 individuos, impacta ecosistemas locales y desplaza especies nativas.
