Un nuevo informe de la Organización de Naciones Unidas (ONU) señala que una de cada tres mujeres ha visto reducido su poder en instituciones públicas en apenas dos años.
Indica que, durante décadas, los países han creado ministerios, oficinas y otras instituciones para impulsar los derechos de las mujeres y convertir los compromisos de igualdad en leyes, presupuestos y políticas públicas. Pero muchas de esas estructuras están ahora perdiendo fuerza.
En algunos casos, eso significa menos personal; en otros, menor influencia en las decisiones del Gobierno. Cerca de una cuarta parte también ha sufrido recortes presupuestarios y un 9% ha perdido el control de su propio presupuesto.
“Esto me hizo detenerme en seco”, dijo Sarah Hendricks, directora de Políticas, Programas y División Intergubernamental de ONU Mujeres, al presentar los datos en la sede la ONU en Nueva York, quien acotó que el deterioro no puede separarse de un retroceso político más amplio en materia de igualdad.
“Estamos viendo cómo se desmantelan las instituciones, la financiación y los movimientos que fueron creados para promover los derechos de las mujeres”, señaló.
La pérdida de influencia viene acompañada de menos recursos. La ayuda bilateral destinada a programas que incluyen objetivos de igualdad de género cayó un 13% entre 2023 y 2024. Los fondos dirigidos específicamente a organizaciones de derechos de las mujeres disminuyeron todavía más: un 28%.
Los recortes se sienten también dentro de Naciones Unidas. El 42% de sus entidades informa de un debilitamiento, real o previsto, de sus esfuerzos por la igualdad de género debido a la crisis de financiación.
Una encuesta entre 855 organizaciones dirigidas por mujeres o dedicadas a sus derechos en 52 países y contextos afectados por crisis reveló que el 88% ya no podía responder a todas las necesidades.
El informe pone el foco no sólo en cuántas mujeres llegan a las instituciones, sino en cuánto poder ejercen una vez dentro.
Seis de cada siete países están actualmente dirigidos por hombres y las mujeres ocupan alrededor del 22% de los puestos ministeriales en el mundo, una proporción que incluso ha disminuido durante los últimos dos años.
La desigualdad se extiende al sector privado. Las mujeres ocupan apenas el 5,8% de los puestos de dirección ejecutiva de las empresas que cotizan en bolsa y una cuarta parte de los asientos en sus juntas directivas.
En América Latina y el Caribe, las mujeres ocupan aproximadamente el 32,6% de los puestos en órganos deliberativos locales, pero sólo el 16,6% de las alcaldías. Su representación, por tanto, se reduce prácticamente a la mitad cuando se pasa de integrar una institución local a encabezarla.
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