En un Iglesia ubicada en la Villaflora, sur de Quito, el pastor Juan Carlos S. abusó sexualmente de una joven de 16 años, quien padece de epilepsia.
La menor de edad acudió a la Iglesia para que el pastor le ayude a calmar los dolores empleando sus propios métodos “milagrosos”, ya que era considerado un curandero milagroso que ayudaba a los enfermos.
Sin embargo, en vez de ayudarla a calmar sus dolencias, abusó de ella y la amenazó para que no divulgara lo ocurrido y no lo denunciara.
A pesar de las amenazas, la menor le contó a su madre el traumático suceso, e inmediatamente acudió a una Unidad de Flagrancia donde hizo la denuncia.
La Fiscalía indicó que “ tras haber conocido de la supuesta comisión del delito, Fiscalía dispuso todas las diligencias pertinente para atender el caso, con el fin de recabar los elementos de convicción expuestos en la audiencia… Asimismo, solicitó colaboración policial para la ubicación del sospechosos, quien fue aprehendido en flagrancia”.
Samuel Benavídez, fiscal de turno, presentó en la audiencia de calificación de flagrancia los elementos de convicción que harían presumir la comisión de la infracción penal por parte del imputado.
Dichos elementos fueron el examen médico – legal, la denuncia y versión de la madre, al igual que el relato rendido por la víctima.
Gracias a ello, se dictó prisión preventiva para Juan Carlos S.
La entidad fiscal formuló cargos con base del Código Orgánico Integral Penal (COIP), artículo 171, inciso primero, numeral 2; en concordancia con el inciso segundo, numeral 4.
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