La empresa española Gasgreen ha llevado a cabo una significativa ampliación de su planta de generación eléctrica en Quito, que utiliza el metano producido por el relleno sanitario de El Inga. Esta expansión, que representa una inversión de 20 millones de dólares, permite ahora que la planta abastezca de energía a aproximadamente 40,000 hogares en la capital ecuatoriana.
La inauguración de la última fase de la planta se realizó el 17 de octubre de 2024, y se enmarca dentro de un proyecto que comenzó en 2016. En su primera fase, se instalaron 2 megavatios (MW), seguidos por una segunda fase en 2017 que añadió 3 MW adicionales. Con la reciente ampliación, la capacidad total de la planta alcanza los 9 MW, lo que representa un avance significativo en la producción de energía renovable en la región
La planta no solo se enfoca en la generación de energía, sino que también juega un papel crucial en la mitigación de pasivos ambientales. El metano, un gas de efecto invernadero que es 28 veces más potente que el CO2, es capturado y procesado en lugar de ser liberado a la atmósfera. Se estima que la planta eliminará alrededor de 16,000 toneladas de metano anualmente, lo que equivale a la reducción de 400,000 toneladas de CO2 al año, contribuyendo así a los esfuerzos de Ecuador en la lucha contra el cambio climático
El funcionamiento de la planta se basa en un proceso biológico donde los residuos, que contienen más del 50% de materia orgánica, son descompuestos por bacterias. Este proceso genera biogás, que es rico en metano. En lugar de permitir que este gas escape al medio ambiente, se captura y se transporta a la planta a través de conducciones especiales. Allí, el biogás es tratado y utilizado en motores de combustión interna de última generación, que convierten el gas en electricidad con una eficiencia cercana al 40%
La ampliación de la planta de Gasgreen en Quito no solo representa un avance en la producción de energía limpia, sino que también es un paso importante hacia la sostenibilidad ambiental. Al transformar el metano en electricidad, la planta contribuye a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y promueve un modelo de gestión de residuos más responsable. Este proyecto es un ejemplo de cómo la innovación en el manejo de residuos puede generar beneficios tanto económicos como ambientales para la comunidad
Foto cortesía.
