Severas inundaciones azotaron nuevamente los cantones Santa Lucía, y Salitre, en la provincia del Guayas, como consecuencia directa de las descargas de la represa Daule-Peripa. Las aguas invaden zonas residenciales, centros urbanos y agrícolas, dejando aisladas a varias comunidades y provocando pérdidas importantes. Otros cantones de Guayas, Los Ríos, y Manabí, están empezando a tener el mismo problema.
En Daule, la parroquia Laurel sigue entre las más afectadas. Desde la semana pasada, el río Pula se ha desbordado y ha cubierto barrios enteros, dejando más de 15 edificios inaccesibles. Las calles de la zona norte, centro y sur de la cabecera parroquial permanecen sumergidas, lo que dificulta el desplazamiento de los ciudadanos y el acceso de la ayuda humanitaria.
Cuatro familias de la comunidad de La Vuelta se vieron obligadas a abandonar sus hogares debido a las inundaciones y ahora viven en un albergue temporal instalado en una escuela local. Las pérdidas materiales son importantes: aves de corral, cerdos y decenas de hectáreas de arrozales fueron arrastrados por la corriente. Vecinos como Epifanio Bajaña relatan que sólo logran sobrevivir gracias al apoyo del Gobierno Parroquial.
Las autoridades locales, como el presidente del Gobierno Parroquial, Manuel Avilés León, están intensificando las labores de socorro. Se entregan alimentos, kits de higiene y mantas a comunidades como La T Chiquita, donde el agua ya inunda las viviendas.
Avilés refuerza que la situación podría agravarse y señala la liberación de agua de la presa Daule-Peripa como uno de los principales factores de las inundaciones, que colocan a cientos de familias en estado de emergencia.
La situación en Santa Lucía y Salitre ya es alarmante desde hace varias semanas, tanto así que las actividades cotidianas como ir a la escuela o asistir al trabajo, se han hecho totalmente imposibles, y ni siquiera pueden hacerlas de manera virtual, ya que muchas computadoras de los ciudadanos se dañaron a causa de las inundaciones no planificadas por el Gobierno.
